RECETA PARA ENAMORARSE PERDIDAMENTE DE OBJETOS INANIMADOS

RECETA PARA ENAMORARSE PERDIDAMENTE DE OBJETOS INANIMADOSReceta de amor hacia objetos inanimados de la mano de dos inmensas canciones: De cartón piedra, de Serrat, y A la sombra de un león, de Sabina.

INGREDIENTES:

- Un amante: Imprescindible, el ingrediente principal. De sus ojos, de su prisma, de su manera de ver las cosas, nacerá la canción. Ya decía Carson McCullers aquello de «es sólo el amante quien determina la valía y cualidad de todo amor». Así, partimos necesariamente de un amante…

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- Una amada: En el mismo texto, Carson McCullers también añadía: «el amado puede presentarse bajo cualquier forma». Y así es. De tal forma, un maniquí le sirve a Serrat para desatar sus más profundas pasiones. De la misma manera, es la Cibeles quien le inspira a Sabina un arrebatado amor. Elijan ustedes su propio objeto enamorante, no hay límites…

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- Osadía: Añadámosle un buen chorretón de osadía a nuestra receta. ¡Nada de amores platónicos! Afróntese valientemente el amor hacia el objeto elegido. Sin titubeos:

De una pedrada me cargué el cristal
y corrí, corrí, corrí con ella hasta mi portal.
Todo su cuerpo me tembló en los brazos.

Nos sonreía la luna de marzo.

Ole ahí, Serrat, raptando a su amada cual Paris escapando de Troya con su princesa. Y observen también a Sabina, galantemente invitando a su amada a un baile, a la antigua:

Al pasar por la Cibeles
quiso sacarla a bailar
un vals.

Otro valiente, claro que sí. Así, no se me escondan. Y cocinen con osadía…

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- Locura al gusto, con alegría: Por supuesto. Sazonemos bien todo con locura. Que derroche. Que nos importe un pito el que dirán. Estamos locos, sí… ¡pero no nos importa! Ni siquiera lo negamos. Sabemos quiénes somos y de dónde venimos:

Llegó
con su espada de madera
y zapatos de payaso

(…)

Tal vez
disfrazado de enfermero
se escapó de Ciempozuelos

Reconocerlo lo hace todo más fácil. Más digno. Y además, dotaremos a la receta de autenticidad, quedándonos más sabrosa. Somos carne de manicomio y carne de manicomio moriremos.

Y entonces, llegaron ellos.
Me sacaron a empujones de mi casa
y me encerraron entre estas cuatro paredes blancas.

La locura es nuestro alfa y nuestro omega, nuestro origen y nuestro destino. Pero afrontémoslo, qué caray. Es un precio bajo a pagar a cambio de la sensación de estar perdidamente enamorado de objetos inanimados…

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- Poesía: Que lo cortés no quite lo valiente. Por estar locos no estamos menos enamorados, al contrario. Somos unos románticos empedernidos y hemos de susurrar cosas bonitas al oído de nuestras amadas, espolvoreando poesía aquí y allá, tratando –vanamente- de explicar la inabarcable magnitud de nuestro amor:

Tuve entre mis manos el universo
e hicimos del pasado un verso
perdido dentro de un poema.

Como complemento a la poesía, la receta también permite aderezar el conjunto con algún «detalle» para la amada, que aunque objetos inanimados ya sabemos todos cuánto le gustan a las mujeres estas cosas.

A su estatua preferida
un anillo de pedida
le robó en El Corte Inglés.
Con él
en el dedo al día siguiente…

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- Saber escuchar: Muy importante esto. Que al igual que las mujeres de carne y hueso siempre andan reclamándolo, a los objetos inanimados -¿han elegido ya el suyo, aún no?- también les gusta que sepamos escuchar lo que tienen que decirnos. Serrat supo, y escuchó con nitidez su solicitud:

Como un pajarillo, pidiéndome:
«libérame, libérame…
y huyamos a escribir la historia».

Y Sabina no fue menos, acercando el oído a su amada Cibeles para saberse correspondido:

«¿Qué tal?
estoy solo y sin marido
gracias por haber venido
a abrigarme el corazón.»

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- Genialidad: A espuertas. Sin límite. Y compartida por igual por estos dos genios que son Serrat y Sabina. El uno con su maniquí, el otro con su Cibeles, una guitarra, sus letras… y construyen arte. Qué fácil parece.

A nosotros nos ha de costar un poco más, claro. Porque no somos como ellos, no somos genios. No obstante, siempre podemos intentar emularles acercándonos a estas sencillas recetas como la de hoy. Espero que os haya quedado claro cómo «enamorarse perdidamente de objetos inanimados». Que os quede rico el plato. Y que disfrutéis mucho. O que sufráis poco, no sé. En cualquier caso:

¡Bon apetit!

LINK – PODÉIS ESCUCHAR AMBAS CANCIONES AQUÍ:

DE CARTÓN PIEDRA (SERRAT):

A LA SOMBRA DE UN LEÓN (SABINA):

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