La película se ambienta en la batalla de Iwo Jima, una de las más sangrientas de la segunda guerra mundial, sobre todo para los japos que la sabían perdida desde el principio. En una de las escenas, alguien dice que al ver la fotografía –icono de toda la película- el pueblo americano supo que iban a ganar la guerra; ¡toma ya! Hiroshima y Nagasaki, al parecer, no tuvieron nada que ver. Iwo Jima les demostró que los japoneses los tenían bien puestos y que había que echarle pelotas para tomar Japón, así que mucho mejor la cobardía y el asesinato indiscriminado de miles de personas.
En esa isla se realizó la foto de la bandera y de los soldados que inevitablemente todos conocemos y el objeto de la película es contarnos su historia –como se hizo, cuando se hizo, quien la izó y quien no la izó,- demasiado poco para una película, como mucho para un documental. Pero hacen que dé para más: los “héroes” son utilizados por la maquina estatal para vender bonos de guerra en una gira inacabable y financiar las balas de los camaradas que caen en el frente luchando contra los horribles japos.
La trama es aceptable en la presentación de lospersonajes hasta que llegan a la batalla, después la película no te llega a captar. Si se busca la originalidad con tantos saltos en el tiempo no lo consigue, volver a explicar lo mismo continuamente llega a aburrir. Debe de estar pensada para un público que no preste atención a los matices, por ello se omiten, presentando una historia plana en la que se reiteran una y otra vez las mismas situaciones.
Parece mentira pero no consigues identificarte con ninguno de los personajes, no te caen, ni bien ni mal. Peor aún, el personaje del pobre indio que lucha por su país y que no quiere estar en la gira porque no se considera héroe, queriendo únicamente volver a luchar, llega a ser patético. Mucho ayuda el actor, que si no es malísimo lo parece.
De la batalla de Iwo Jima lo mejor es que conozcas algo acerca de ella antes de ir a ver la peli, pues más allá de la famosa foto no agrega nada. Es más, los grandes ausentes son lo japoneses que, básicamente, no aparecen. Y es que Eastwood ha rodado la misma batalla desde el lado japonés: Cartas desde Iwo Jima–la tendremos que ver, seguro que esta es la buena–, por lo que... ¿para qué sacar a nipones en ésta?
Tampoco puedo decir que la película sea mala, simplemente a mí no me ha llegado. Puede que el problema sea acudir al cine con Sin perdón, Mystic River o Million Dollar Baby en la retina.
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