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BATMAN FOREVER, la Gotham que colma el vaso.

"Una visión especial", "un concepto diferente", "una perspectiva innovadora", "un enfoque original". Éstas son muchas de las excusas en las que se escudan guionistas y directores cuando se les pregunta por qué una adaptación no se parece nada al original. Se admite un grado de libertad en la adaptación, pero de ahí a rehacer toda la historia... [+]


 

BATMAN FOREVER, la Gotham que colma el vaso. Artículo enviado por Chuca.

FICHA TÉCNICA:

Título original: Batman forever. Año: 1995. Duración: 122'. País: Estados Unidos.

Dirección: Joel Schumacher.

Guión: Bob Kane, Lee Batchler, Janet Scott Batchler y Akiva Goldsman.

Reparto: Val Kilmer, Tommy Lee Jones, Jim Carrey, Nicole Kidman, Chris O'Donnell, Michael Gough, Pat Hingle, Drew Barrymore, Debi Mazar Elizabeth, Sanders Rene Auberjonois, Joe Grifasi, Philip Moon, Jessica Tuck, Dennis Paladino, Kimberly Scott, Michael Paul Chan, Jon Favreau, Greg Lauren, Ramsey Ellis, Michael Scranton, Eileen Seeley, David U. Hodges, Jack Betts, Tim Jackson, Daniel Reichert, Glory Fioramonti, Larry A. Lee y Bruce Roberts.

Música: Bono, Adam Clayton, Elliot Goldenthal, P.J. Harvey, Dexter Holland, Method Man, Larry Mullen Jr., Brandy Norwood, The Offspring, Hope Sandoval, Seal y The Edge.

Fotografía: Stephen Goldblatt.

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       Abrumado por la pena, dolido por los recuerdos y con lágrimas en los ojos escribo este artículo.

        A diferencia de otros amigos míos, nunca fui un gran lector de cómics de superhéroes (Mortadelo y Filemón no cuentan como tales) y los pocos que caían en mis manos eran de prestadillo o regalos esporádicos en forma de volumen recopilatorio por parte de algún familiar. Sin embargo, siempre tuve especial admiración por algunos de ellos como Conan, Superman, el no tan conocido Linterna Verde y, por encima de todos ellos, Batman.

        Hablamos de un superhéroe atípico por tratarse de alguien que no posee poderes sobrenaturales, cuyo principal don es el ingenio, el entrenamiento físico y mental, y la diversidad de trastos a su alcance gracias a su inmensa fortuna, merced a lo heredado del imperio industrial de su padre y hábilmente mantenido por él. Los motivos de su heroica decisión, de presentarse como estandarte del bien, ya son más típicos: el deseo de venganza por la muerte de un ser querido, en este caso sus padres, asesinados por Joe Chill (aunque el cine nos haya dicho algo distinto).

        Encarrilemos el asunto: desde hace años, la industria del cine se percató del inmenso filón que las adaptaciones de cómics a la gran pantalla suponían. Surgieron buenas películas como Superman, aceptables como Conan, curiosidades como Darkman… hasta llegar al terreno de las abominaciones.

        Pero dejaremos a un lado (aunque nos cueste) atrocidades tales como Los 4 fantásticos o Supergirl para sumirnos en el negro pozo del crimen adaptacional, en caída libre, y darnos con la cabeza en el fondo donde nos espera Batman forever , la mayor catástrofe conversional desde La historia interminable.

        Porque son muchas las cosas que nos dan tanta pena: nos entristece sobremanera ver a Val Kilmer haciendo el melón con un traje de murciélago que parece alquilado. Nos abate contemplar las payasadas de un gran actor como Jim Carrey, encarnando a un estrafalario Enigma. Nos parte el corazón que ni siquiera una caída de ojos de la señorita Kidman, la doctora Chase Meridian (gran nombre para un grupo retro) nos produzca los espasmos pilóricos habituales. Y nos mata el ánimo contemplar a Tommy Lee Jones, actor que aunque no sea de lo mejor del elenco suele hacer sus papeles apañados, interpretando a un Dos Caras más zumbado, más tonto, más… más de todo de lo que debería, y faltándole todo lo que habría que tener.

        Y aunque no nos gusta extrapolar fracasos cuando hablamos de una película, en esta ocasión nos supera y hemos de hacerlo extensivo al resto de la saga. Comprendemos que una adaptación es eso mismo, no un fusilamiento literal. Entendemos que la visión de guionista, director, productor… hasta la de los actores encargados de la representación, puede influir. Pero utilizar la gloria del hombre-murciélago para realizar tamaña bazofia, no entra en nuestras cabezas.

        Queremos un Batman serio, encabronado a más no poder por el sentimiento de culpabilidad, venganza y odio. Queremos un Batman que inspire un miedo de meados a chorro. Queremos un Batman que esté cuadrado, no su armadura, sino él mismo. Queremos un Batman que inspire ese sentimiento doble de aversión-identificación que nos daban los cómics.

        Y sobre todo, queremos que se nos cuente una historia de verdad. Si te viene mal que Joe Chill haya matado a Batman, porque la peli habla del Joker, nos da lo mismo. Que incluyan a quien quieran en la película, pero con un mínimo de fidelidad respecto al original.

        No más psicópatas deformados, no más pingüinos transgénicos, no más Robins guapitos palurdos encarnados por Chris O'Donnell esquina Narváez, no más hombres de hielo con cara de recién levantado, no más mujeres-gato con falsos problemas emocionales, no más Bat-móviles tuneados.

        Vamos, todos conmigo: ¡Quere-mos a Batman! ¡Quere-mos a Batman!

 

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