El argumento de Be Cool, explicado en pocas palabras, puede recordarnos al de películas como Bar Coyote, Ocho millas o producciones de semejante palo: artista principiante con gran talento inmerso en un mundo de chusma, deseando encontrar esa oportunidad que nadie le da para demostrar al mundo lo mucho que vale. Hasta ahí coincidimos en las tres, pero el trasfondo cambia.
Mientras que en Bar Coyote asistimos a la evolución de una chica y de sus miedos, rodeada por espectáculos de carnes oscilantes y orgías visuales de barra nocturna, y en Ocho millas presenciamos lo sórdido de los suburbios y las diferencias raciales, en Be Cool nos encontramos ante un auténtico disparate. En el buen sentido de la palabra.
F. Gary Gray ha conseguido mezclar en dos horas de metraje cine, música y comedia en cantidades industriales. ¿Queréis cine? Tomad cine. ¿Queréis música? De sobra. ¿Queréis reíros? Todo vuestro. No podía ser de otra forma con semejante elenco de actores, ya sean protagonistas o intervengan en cameos fugaces:
La pareja principal no defrauda en absoluto. No se podía esperar menos de John Travolta y Uma Thurman, con papeles que parecen diseñados a su medida. Él, un gangster reciclado a productor de cine; ella, una joven viuda poseedora de una casa discográfica. Y entre los dos, intentando llevar a la fama a la tercera en discordia, Christina Milian, preciosidad con voz angelical.
Comienza el desfile de secundarios. Harvey Keitel como promotor musical cutre y sin escrúpulos; Cedric the Entertainer también como promotor, culto, educado, inteligente pero no por ello menos peligroso; su mano derecha, André benjamín –líder de Outkast, para más señas- de risa fácil y gatillo más fácil aún. Y seguimos con Jamos Woods, Danny DeVito, Vince Vaughn, Robert Pastorelli, Steven Tyler –sí, el de los Aerosmith-… un auténtico despliegue, por todo lo alto, al que añadir la aparición de Kobe Bryant haciendo de lo que sabe y la actuación de los Black Eyed Peas al completo, con Sergio Mendes al piano.
Todo ello se combinará para formar una comedia de enredo en la que todos quieren hacer el lío a los demás, todos quieren sacar tajada y todos pegarán un tiro con tal de que prevalezcan sus intereses. La película no tiene mucho más. No hay grandes alardes interpretativos, cargas filosóficas o efectos especiales. Simplemente es para sentarse a disfrutarla, degustar las caóticas situaciones que se suceden a lo largo del metraje y divertirse. Si además nos gusta la música, ración doble de entretenimiento.
Dejamos para el final los comentarios más destacados. Uma Thurman, más impresionante que nunca. De Fergie, cantante de los Black Eyed Peas, decir cualquier cosa sería quedarse corto. André Benjamín demuestra una vez más por qué es uno de los artistas musicales más carismáticos del momento.
Y sobre todo, la actuación estelar de The Rock, que saliéndose de su habitual papel de héroe mazacote y bestiajo, se mete en el pellejo de un guardaespaldas homosexual con aspiraciones artísticas. Y lo clava, señores.
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