PÁGINA PRINCIPAL DE CINE


REENCARNACIÓN. Kidman Vs. El bostezo

Rodríguez Marchante, del diario ABC, comentó sobre Renacimiento que “cualquier viaje con Nicole Kidman se tolera, aunque no se llegue a ningún sitio”. Tenía usted más razón que un santo, caballero. [+]



 

REENCARNACIÓN. Kidman Vs. El bostezo. Artículo enviado por Chuca.

FICHA TÉCNICA:

Título original: Birth. Año: 2004. Duración: 100'. País: Estados Unidos.

Dirección: Jonathan Glazer.

Guión: Jean-Claude Carrière & Milo Addica.

Reparto: Nicole Kidman, Lauren Bacall, Cameron Bright, Danny Huston, Arliss Howard, Anne Heche, Peter Stormare.

Música: Alexandre Desplat.

Fotografía: Harris Savides.

Todo sobre cine en: DVDgo

 

Desde hace unos años, la cartelera ha sido visitada por lo que podríamos denominar “películas con niño raro”. Semejante personaje, de fácil identificación, se caracteriza por las siguientes peculiaridades:

•  Edad comprendida entre los seis y los doce años.
•  Comportamiento sumamente introvertido y descolocante.
•  Forma de pensar y generación de parrafadas dignas de un adulto. Ido de la olla, pero adulto.
•  Mirada fija pero perdida, como si tuviera en la punta de la lengua la reformulación de la Teoría de la Relatividad , mezclada con algún tipo de odio paranormal.
•  Capacidad para resultar extremadamente mecánico y repelente.
•  Y por supuesto, totalmente capacitado para inducirnos toda suerte de inquietudes en el cuerpo.

Veamos algunos ejemplos. David Dorfman, como Aidan Keller en The Ring (2002) , metiendo mal rollo durante todo el metraje. Dakota Fanning, como Emily Callaway, haciendo lo propio en El escondite (2005) . Remontándonos un poco más, Heather O'Rourke en las carnes de la sufrida Carol Anne de Poltergeist (1982) . Y como principal exponente de esta horda de niños, descendientes directos de los chicos del maíz, Haley Joel Osment, en papeles tan diversos –pero todos inquietantes de una forma u otra- como los realizados en El sexto sentido (1999) , Cadena de favores (2000) o Inteligencia artificial (2001) .

En esta ocasión, el bicho raro se llama Cameron Bright, y se las va a hacer pasar moradas ni más ni menos que a Nicole Kidman. Expliquémoslo:

Anna (la señorita Kidman) va a casarse con Joseph diez años después de la muerte de su anterior marido, Sean. Ambos se quieren mucho, se respetan mucho y se ríen mucho juntos. Todo va bien. Hasta que aparece Sean, un niño de diez años, que dice ser la reencarnación del difunto Sean. Por supuesto, el chaval se ajusta perfectamente a las condiciones antes expuestas, sembrando la duda en Anna, la mala leche en Joseph, la confusión en el resto de familiares y amigos, y el caos generalizado en los espectadores. Durante los cien minutos de película; es que no para quieto el crío.

Porque todo gira en torno a ese asunto. Hora y media larga, muy muy larga, intentando convencer al personal de que él es el Sean original, reencarnado, cuya única intención es recuperar a su esposa. Imaginémonos a nosotros intentando recuperar a nuestra novia mediante estudiada parrafada de veinte minutos, como para que esto no se nos haga duro.

Y todo gracias a Jonathan Glazer, director del invento, que aprovechando un reparto de lujo se va a aturullar. Y cuando él se aturulla, nos aturulla a nosotros. En efecto, el elenco de actores es soberbio. Nicole Kidman como actriz principal, y Lauren Bacall, Danny Huston, Anne Heche, Alison Elliot, Michael Desautels, Peter Stormare o el nene Cameron como grandísimos secundarios.

La cuestión es: si tú como director, ellos como profesionales y nosotros como cinéfilos ya sabemos que son excelentes actores, ¿por qué tienes que recrearte en restregárnoslo? Tremenda lentitud, enorme parsimonia e interminables planos estáticos –“se ha quedado pillado el DVD”, comentó un amigo mío- que los actores aguantan de forma impecable, pero nosotros no.

Lástima. Una película de planteamiento original y reparto magnífico, cayendo en el olvido por la concepción estético-plomiza de su director. Por no hablar de un final extraño, poco definido y cortado con hacha. Así que, queridos bacantes, si queréis disfrutar de grandes interpretaciones, echad un vistazo a Renacimiento . Si queréis degustar un planteamiento curioso, echad un vistazo a Renacimiento . Pero si queréis ver una película sin mirar cada cuarto de hora el reloj, incluso algunas checoslovacas de arte y ensayo tienen más ritmo.

 

IR A LISTA DE COMENTARIOS