Una nueva adaptación del cómic al cine. Sólo que en este caso, no puedo opinar sobre la calidad de la conversión, ya que apenas conozco el cómic como tal, sino la información general sobre él.
En el original de Alan Moore y David Lloyd, nos encontramos a finales del siglo XX, tras la Tercera Guerra Mundial, en una Inglaterra dominada por un régimen fascista. Una sociedad atenazada por el miedo y la falta de libertad, de la que surgirá V, un misterioso individuo tocado de máscara y capa, que atentará una y otra vez contra los intereses del estado. Evey, una joven de 16 años cuyo medio de subsistencia fue la prostitución, será rescatada por V y mantenida de forma peculiar bajo su protección, mientras que, a lo largo de la historia, se nos irán revelando los intereses de ambos, el porqué de las situaciones y sus orígenes.
Cuentan los entendidos del cómic que la versión cinematográfica de V de Vendetta es una adaptación libre que toma fragmentos del cómic y los engarza de una forma distinta para contar una historia. En la película, Evey no parece tan joven, ni se comenta nada sobre prostitución. Los Estados Unidos viven inmersos en una monumental guerra civil e Inglaterra se refugia en si misma, coartando las libertades de los ciudadanos. Esa es la historia que se nos cuenta sobre celuloide, y eso es de lo que puedo hablar.
El guión de los hermanos Wachowski –sí, esos señores que nos pusieron el caramelo en la boca con The Matrix para robárnoslo con sus secuelas- bajo la dirección de James McTeigue nos introduce en una atmósfera futurista pero atemporal, nos sumerge en una historia fragmentada pero hilvanada, para contarnos cómo un solo hombre, V, hará despliegue de todos sus medios para desmoronar ese estado que priva de libertad a los británicos. Con regustillo de Orwell, Huxley o Bradbury.
Oscuros son los motivos de V. Tras esta búsqueda de libertad, o en paralelo a ella… bueno, o incluso por delante, está su vendetta, su venganza, hacia aquéllos que le convirtieron en lo que es. “Lo que es”. Algo que está en la mano un gran actor, por mucho buen guión que haya. Representar, dar carácter al personaje, definirlo como lo que es. Y en este caso, aplausos hasta reventar las manos para Natalie Portman y Stephen Rea. Ella, en el papel de Evey Hammond. Él, en la piel del detective Finch, un policía que, salvando las distancias, me recordó bastante al comisario Claude Lebel del Chacal de Forsyth.
Hemos hablado de la máscara de V, bajo la que se encuentra nuestro querido agente Smith, Hugo Weaving. ¿A cuento de qué la lleva? Bien, se trata de una máscara que representa a Guy Fawkes, personaje histórico británico muy conocido allá en las islas (las británicas, no las Canarias) pero que sin embargo a la mayoría de nosotros nos puede sonar a chino. El 5 de noviembre de 1605, Guy Fawkes fue apresado cuando estaba a punto de prender fuego a unos barriles de pólvora para volar el parlamento británico y acabar con el Rey, en venganza por las leyes penales contra los católicos. Desde entonces el 5 de noviembre es conocido en la historia de Inglaterra como el Día de Guy Fawkes, que cada año se celebra como "el día de Guy Fawkes" o "The Bonfire Night" con fuegos artificiales (nota cultureta muy de agradecer al señor José Antonio Serrano).
¿Peliculón? Eso sería mucho decir. Grandes interpretaciones, grandes efectos visuales, gran ambientación… grande comparada con muchos de los estrenos bodriosos de este año, pero le falta ese puntito para llevarse la mayor dosis de admiraciones y tripazos por nuestra parte.
¿Recomendable? Por supuesto. Y quien me lea asiduamente ya sabe que si digo eso, por algo será.
IR A LISTA DE COMENTARIOS