Bien, a primera vista la película no pinta mal: comedia española, con un director como Nacho García Velilla, no muy conocido en el mundo del cine pero sí en el mundo de la televisión y guionista de series de éxito como “Medico de familia”, “7 Vidas” o “Aída”. Esto, junto con los actores protagonistas Javier Cámara, Fernando Tejero, Chus Lampreave, Lola Dueñas…, en fin; no cabe duda de que la película prometía, ¿verdad?
Se desarrolla en un restaurante de nueva cocina del barrio madrileño de Chueca, con su protagonista Maxi, un cocinero homosexual obsesionado con conseguir una estrella michelín y que se convierte en padre de repente al morir su ex-mujer. Por esta razón se tiene que hacer cargo de un adolescente que le odia por haber abandonado a su madre y de una niña pequeñita a la que casi no conoce. Evidentemente, a Javier Cámara le viene como a nadie este papel. Su mejor amiga, Lola Dueñas, es la metre del local, la mejor en su trabajo, soltera y un desastre con los hombres, y Fernando Tejero, que es ayudante de cocina y hace de lo que sabe hacer o de lo que es: no pega ni con cola en una cocina de alto nivel .
Realmente, Javier Cámara, con su papel de exitoso cocinero homosexual y padre por accidente, es lo mejor de la película, porque durante todo el metraje se tiene la sensación de que el personaje es real, real como la vida misma. Por esto mismo la actuación de Javier Cámara es muy buena. No ocurre lo mismo con Fernando Tejero. ¿Será casualidad o siempre hace de chico de barrio bajo con mucha caradura, que le gusta fumar hachís y beber botellines pero que a su vez te enternece?, Ese, en efecto, es su papel, pero esta vez entre fogones. Su actuación… pues eso: Fernando Tejero, lo que me hace pensar que no es muy buen actor o tiene una caracterización muy marcada. Lola Dueñas no me dijo nada, quizás el papel no le viniera bien o su actuación es muy mala.
Hay más personajes: el argentino gay ex-futbolista, el cocinero asiático, los padres de Maxi (es como ver un momento de escenas de matrimonio) y poquito más.
Y la verdad, poco que decir más de la misma. Sí, la podría contar pero, si hay algo de gracia, la quitaría por completo. Tampoco os voy a decir que no la veáis, ya que si os apetece pasar casi dos horas con una media sonrisa en la cara y con la sensación de que estás viendo el enredo típico de serie de televisión… pues genial, pero yo, en puridad, salí con esa sensación de que la película no aporta nada.
Quizá lo mejor del film sea la moraleja que te transmite: ¿Qué te puede hace más feliz, el triunfo profesional o el éxito familiar y de la amistad? Pues eso.