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CENTENARIO DE BILLY WILDER.

“Me gustaría morir a los 104 años, por un disparo del marido de mi jovencísima amante”, dijo haciendo gala de su característica mordacidad, siendo ya un anciano; pero se nos fue poco antes de cumplir los 96, de una neumonía y después de haberse fumado un puro.
Al cumplirse en estas fechas el centenario de su nacimiento, vaya desde aquí, con una pequeña parte de su filmografía, un rendido homenaje al admirable Maestro que supo ejercer una crítica inteligente e inconfundible sobre el ser humano y la sociedad
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CENTENARIO DE BILLY WILDER. Artículo enviado por Chuca.

 

Nacido en un pueblo cercano a Viena, abandona la carrera de Derecho para trabajar en Berlín como reportero, actividad que simultanea, entre otras, con la de bailarín gigoló, hasta que la histórica UFA le contrata para escribir guiones. La llegada de Hitler al poder hace que Wilder, de origen judío (su madre murió en Auschwitz), huya a París donde dirige “Curvas peligrosas”, rodada sin el menor entusiasmo, en 1934.

Ese mismo año marcha a Hollywood y allí pasa un período difícil mientras aprende inglés, hasta que Peter Lorre, compañero de apartamento, le introduce en la Paramount, escribiendo con otros cineastas huidos de Europa obras como “Nitotchka”, de su admirado Lubitsch. Tras adquirir la nacionalidad norteamericana y ser nombrado coronel durante la II Guerra Mundial, dirige “Perdición”, basada en la novela de James M. Cain y con guión del propio Wilder y Raymond Chandler, película muy original pues el espectador sabe desde el principio quiénes son los culpables y a pesar de ello mantiene el interés. Las desavenencias entre ambos guionistas fueron continuas, iniciándose la malafama de Wilder a la hora de escribir con él y que desmintió así: “No es cierto que mis colaboradores acaben dándose a la bebida. Algunos también se suicidan”.

Lo cierto es que la película fue un gran éxito y el propio Alfred Hitchcoch mandó a Wilder este telegrama: “Desde ahora, las dos palabras más importantes en el mundo del cine son Billy Wilder”.

En 1950 rueda “El crepúsculo de los dioses”, una cáustica obra maestra que comienza con un cadáver haciendo la introducción de la película, y en ella tienen cameos Buster Keaton, Cecil B. DeMille y Edda Hopper, entre otros históricos.

Seguirían “Testigo de cargo” (Me propuse hacer una película a lo Hitchcock), “Con faldas y a lo loco”, una de cuyas escenas fue rodada 59 veces por culpa de Marilyn Monroe, “El apartamento”,”En bandeja de plata”, “Primera plana”.., siendo “Aquí un amigo”su despedida del cine, pues tenía 75 años, una edad muy avanzada según las compañías aseguradoras.

Billy Wilder escribió los guiones de 60 películas, dirigiendo 26 de ellas, y obtuvo 7 Oscar con 21 nominaciones. Cualquier guionista al que se le pregunte cuál es su ídolo, contestará que es Billy Wilder. Y si no es así, es porque no es un guionista, o porque es español (esos de la nueva escuela que tanto nos gustan).

Su magistral dominio de la técnica cinematográfica, desde el papel a la pantalla, salpicada de ácida ironía y al tiempo de ternura, le consagran como un grande de la Historia del Cine, gracias a una máxima que siempre cumplió:

Si el cine consigue que un individuo olvide que ha aparcado mal el coche, entonces ha logrado su objetivo.

 

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