Partamos de dos conceptos básicos: “ciencia-ficción” y “terror”.
El primero “es un género de ficción especulativo donde los relatos presentan el impacto de avances científicos y tecnológicos, presentes o futuros, sobre la sociedad o los individuos”.
El segundo se refiere a “el sentimiento de miedo en su escala máxima. Si miedo se define como esquema de supervivencia, se puede asumir que el terror sobreviene cuando el miedo ha superado los controles del cerebro y ya no puede pensarse racionalmente. Se llama también terror a los géneros literario y cinematográfico que tienen como objetivo provocar sensación de miedo extremo en el lector o el espectador”.
Teniendo claro que la coherencia no debería estar reñida con lo fantástico del argumento, que el terror debe producirlo la película como tal y no por su nefasta calidad, y que no se debe confundir el TERROR, así con mayúsculas, el terror inteligente, con el susto fácil del buh socorrido, pasamos al segundo asunto que nos concierne.
¿Es posible mezclar ambos géneros con resultados óptimos? Por supuesto. Y Alien, el octavo pasajero, es la prueba de ello.
Tras una etapa en los años sesenta como director de películas y series para televisión, Ridley Scott da el salto a la gran pantalla con Los duelistas para embarcarse dos años después en este proyecto, basándose en Star Beast , un cuento que Dan O'Bannon había escrito en colaboración con Ronald Shusett, además de utilizar escenas de dos películas predecesoras: It! The terror from beyond space (Edward L. Cahn, 1958) y El planeta de los vampiros (1965, Mario Bava), junto a las grandes influencias en el guión recibidas de The thing (From another world) de Howard Hawks y Christian Nyby, en 1951.
El argumento podría ser el típico de muchas películas de su género: cinco hombres y dos mujeres (entre ellos la protagonista, una hasta entonces desconocida actriz de teatro, Sigourney Weaver) tripulantes de la Nostromo, regresan a la Tierra tras un largo viaje espacial, cuando reciben en el ordenador de a bordo una señal de procedencia desconocida, probablemente de ayuda. La nave aterriza en el lugar de origen de la señal, y una forma de vida también desconocida, el “octavo pasajero”, se introduce en la nave.
¿Qué diferencia a Alien de otras películas de su género? Su calidad. La atmósfera de terror continuo, la sensación de angustia, la claustrofobia perpetua, el ver apenas la amenaza pero sentir que está ahí…no es necesario recurrir a una invasión continua de imágenes de charcutería barata, monstruos espantosos por doquier ni berridos histéricos para lograr una sensación de ojos semientornados y dientes apretados a lo largo de todo el metraje. Efectivamente, es mucho más difícil crear una sensación de miedo, en ausencia que en presencia, pero eso es, junto con otros factores como la capacidad interpretativa de los actores, lo que diferencia un gran film de los demás.
Estamos ante una película que marcó un nuevo comienzo en el cine de ciencia-terror-ficción y dejó, además del campo abierto para tres secuelas, multitud de guiños y otras versiones, escenas antológicas en la historia del cine y un manual de cómo se debe dirigir una película de semejantes características.