En determinado punto de Los intocables de Eliot Ness, el espectador presencia una conversación entre Sean Connery y Kevin Costner. Esto, que debería ser un hecho sin mayor importancia, se convierte en un momento curioso al observar que el botón del cuello de la camisa del señor Connery se abrocha y desabrocha como por arte de magia a medida que avanza el diálogo. Pero no, señores, no se trata de un truco o de un fenómeno paranormal. Simplemente estamos ante un fallo de continuidad que se hubiera evitado si el script hubiera realizado correctamente su trabajo. ¿Y qué es eso del script?
El script, cargo castellanizado como continuista y generalmente conocido como script girl o secretaria de rodaje –por aquello de que esta función era desempeñada en la mayoría de los casos por mujeres– es uno de los puestos más importantes en la industria del cine. La script debe ser una sombra que se extienda por todo el set de rodaje para velar por el cumplimiento del guión y, sobre todo, por garantizar la continuidad de la película.
La evolución de este cargo a lo largo de los años ha sido grande. Nacidas en la era de las superproducciones americanas, hacían las labores de secretaria del director: recados, correo, instrucciones a los técnicos de montaje… hasta la época actual, en la que deben ser el ojo que todo lo ve.
“Todo esto suena muy bien, yo quiero ser script”. Calma. El trabajo de script es muy duro, ya que se crea una relación de interdependencia. Al hecho de una enorme responsabilidad por llevar el peso de la continuidad del film (todos dependen de ti) se une el control que pueden otorgar o quitar las facilidades que den los demás miembros del equipo (tú dependes de todos). Todo esto conduce a la necesidad de unas cualidades físicas y mentales bastante elevadas. Pensamiento ágil, enormes dotes de observación y salud de hierro, principalmente.
Sigamos con sus funciones. Esta continuidad de la que hablábamos engloba varios factores. Desde el vestuario hasta la posición de las cámaras, pasando por el atrezzo. Pero no queda ahí la cosa. El presupuesto de una producción también recae sobre las espaldas de la script, que debe controlar en todo momento el metraje y la cantidad de película útil.
“Vale, el rollo teórico ya me ha quedado claro. Pero ¿qué es exactamente eso de la continuidad?”. Lo expuesto al principio de este artículo es un claro ejemplo de falta de continuidad. Toma tras toma, plano tras plano, la script debe anotar todas las características de lo que haya en el plató: Desde aspectos técnicos como ángulos de cámara hasta detalles mínimos –aunque no por ello menos importantes– como ese botón del cuello antes comentado. Si un actor lleva el reloj en su muñeca derecha, tras un corte y reanudación de la misma escena no puede aparecer con el reloj en la muñeca izquierda. Ese es el concepto de continuidad. Lo que para nosotros en una película puede ser una escena de un diálogo de tres minutos, en el plató ha podido necesitar muchas horas, tomas, encuadres y cámaras distintas.
Aunque los fallos de guión, las coherencias en el guión concretamente, suelen ser las que más se notan en una película, son los fallos de continuidad los que más abundan.
Así que si todavía queréis ser scripts, sólo tenéis que echar un vistazo a ese monstruo que es la International Movie Data Base y, si vuestro inglés os respeta, revisar la sección goofs (gazapos) de cada película. Veréis que el 98% tratan de fallos de continuidad.
Porque hay mucha gente que mira las películas con lupa. Y si ese no es vuestro caso, quizá deberíais empezar a hacerlo.