Nacido en Ohio y crecido en los suburbios de New Jersey y Arizona, de familia judía y mayor que sus tres hermanas. Dicho por él mismo, de pequeño le fascinaban las películas de Walt Disney, sobre todo Fantasía . Y es que debemos destacar que Steven es una estrella en el cine, y como tal hay que tratarlo. Acusado de muchas cosas, lo cierto es que es una persona muy tímida, no le gusta hablar en público, y en los rodajes apenas habla con su equipo, es más, tan solo les “gruñe” cuando hacen algo mal. A sus ocho años, su padre compró una cámara casera, de la cual él se encargaba de grabar las escenas familiares. Sin embargo, esto no era todo, su gran imaginación le llevaba a crear sus propios efectos especiales (repito, ¡a sus ocho años!) grabando choques con sus trenes eléctricos. A los trece años, conseguía su primer premio con una película de cuarenta minutos llamada Escape to nowhere . Mas tarde conseguiría hacerse un nombre con estrenos “locales” por así llamarlos, como Firelight o Amblin.
Tras triunfar con una película de un bajísimo presupuesto (la fantástica El diablo sobre ruedas), todos empezaron a creer en él. Comenzaba la nueva era de Hollywood. Pero su camino no había sido exactamente de rosas. Ya se había convertido en multimillonario poco después con la excelente adaptación de Tiburón, y dicen las buenas (y malas) lenguas que allí, todos los grandes de aquel Hollywood iban a cenar a restaurantes de lujo, con limusinas, trajes carísimos, etc.… la vida de los famosos en Hollywood consistía en “aparentar”, pero él no era así. Él no se dejaba ver apenas, siempre con sus pantalones vaqueros, sus greñas y su barba. ¿Estaba loco? ¿Era raro? Qué va, simplemente era él mismo. Se juntaba con George Lucas, por aquel entonces, fieles amigos, y sobre todo, se pasaban las horas hablando de nuevas ideas y guiones. Fue Lucas el que invitó a Steven a crear a Indiana Jones durante una charla en una playa, mientras Lucas gozaba de su recién estrenada La guerra de las galaxias. Llegaron a plantearse de inicio llamarlo Indiana Smith (= Pérez, en España, un apellido de lo más común).
Lo cierto es que siendo tan pobre, teniendo tan pocos recursos, tanta soledad en su infancia y llegando a los estudios Universal de Hollywood como un simple trabajador, se lo ha ganado todo a pulso. Se le considera el segundo cineasta más rico del mundo, después de G. Lucas y su mega-empresa de entretenimiento y efectos especiales.
Tan sólo tiene magia en su cabeza. La magia que le llevo a rescatar antiguos héroes solitarios y cómicos de los años 30 y 40, para transportarlo a los años 80 y 90. ¿De donde creíais que salió el doctor Jones? Creado con rasgos del agente 007 y de cómics de los treinta.
Tras consagrarse con Tiburón, comenzó su época dorada; le siguieron exitazos como Encuentros en la tercera fase (una de mis películas favoritas), 1941, Indiana Jones (excelentes las tres), Poltergeist (aunque nunca ha querido reconocer que él fue el productor), ET el extraterrestre (acusada de ser comercial e infantil, quién no disfrutó de lo lindo cuando la vio), Los goonies, Hook, Gremlins, Parque Jurásico (donde revolucionó por completo el cine con sus efectos especiales made in Lucas, quién no se comió las uñas con ese T-Rex malvado), La lista de Schlinder (fue algo personal, algo que sentía y que quería dar a conocer al mundo, como judío que es), Salvar al soldado Ryan (su pasión por la guerra es mayor que la de los marcianos, pero no se atrevía a hacerla) e innumerables títulos mas... ¿insuperables no creéis?
Es cierto, que hubo alguna que otra que no cuajó según la crítica internacional, como Para siempre o Amistad. Pero no es que no cuajaran en realidad, es que no estaban a la altura, a una altura que él mismo había dejado demasiado alta para sí mismo.
La nueva generación de películas de Spielberg, las de este siglo, se traduce en historias de ciencia ficción, con un buen guión y una buena historia de trasfondo. Obras como Minority Report, Inteligencia Artificial o La guerra de los mundos son impresionantes e imprescindibles verlas, y consiguen callar aquellas bocas que dicen que estaba acabado tras las flojas La Terminal y Atrápame si puedes. Ya veremos que pasa con la cuarta entrega de Indiana Jones ¿no?
Habrá películas que gusten de Steven, o te gustarán todas, o ninguna, pero eso a él no le importa. Lo cierto, es que una persona que con tan poco ha conseguido tanto es digno de alabar. Es multimillonario y aún no lo sabe. Lo tiene todo hecho en la vida, y aun así, no para. No sólo deberíamos aprender las morajelas de sus películas, sino aprender de él, cómo ha querido vivir, hacer lo que le gusta en la vida y no creérselo nunca. Tímido, reservado, gruñón y dedicado al máximo a su trabajo, se ha convertido en la verdadera revolución del cine.