Viene de: Homo en Roma I: Entonces en Roma...
Ca. del 149 es aprobada la “Ley Scatinia”, aquella que regulaba el “Stuprum cum puero” (entendiendo siempre a los muchachos libres), y este pasa de ser un ilícito administrativoa ser un acto contra la ley. Antes el stuprum cum puero era castigado simplemente con una multa rogata (monto a criterio del magistrado). La gran novedad de la ley Scatinia era el monto de la multa, que pasó a ser de 10000 sestercios para lo estupradores.
Vale aclarar que en el stuprum con adultos es castigado el pasivo (molles), incapaces de someter a una mujer, por lo tanto de dominar, por lo tanto de ser romanos, porque comete “impudicitia” que en un hombre significa pasividad sexual. Si es activo no era “impudicus”.
Pero volviendo a la ley Scatinia, esta no atemorizaba a los fogosos romanos ya que se trataba de una simple pena pecuniaria. Continuaron persiguiendo pueri como siempre y no tenían escrúpulos en mostrar sus deseos por lo jovencitos, a quienes cortejaban por la calles abiertamente, incluso a los muchachos libres.
A punto tal llegaron las cosas que se vieron obligados a poner un límite. Asíse sanciona el “Edictode Adtemptata pudicitia” (aprox. 30 años después de la Ley Scatinia).
El pretor defiende a los muchachos nacidos libres, que llevaban la toga praetexta, de los amantes callejeros. Defendía a los jóvenes y a las mujeres honestas de los que los seguían por las calles “silenciosa e insistentemente”, de quienes “comités abduxit” (les alejaran la escolta), y de quienes “appellare blanda oratione”, es decir se dirigiera a los jóvenes con palabras suaves y seductoras.En definitiva, no pasaba de ser una recomendación.
Se decía en Roma que los pueri procuraban un placer tranquilo que no trastornaba el espíritu, en tanto que la pasión por una mujer sumía al hombre libre en una dolorosa esclavitud, por lo tanto pasaba a ser dominado.
Cuando un romano enloquecía de pasión, sus amigos, y el mismo, pensaban que efectivamente había perdido la razón, o bien que había caído moralmente en esclavitud. La pasión amorosa, el amor cortés, resultaba en Roma un escándalo o hacía reír.
En definitiva, la homosexualidad no era castigada nada más que en el ejército, y mayor era la pena cuanto más alta era la graduación de los implicados. Por ello las cosas se hacían con la debida discreción.
Se utilizaban desde luego los esclavos, semejantes a como eran mantenidos en las mansiones lujosas, destinados al placer del amo. Sila tenía sus favoritos. Y solían encontrarse en las campañas, montados en los mejores caballos, con todos el lujo y adorno que los romanosconsideraban imprescindibles.
Vemos que desde César, “el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos”, la vida romana se desarrolló durante siglos en una doble moral que sirvió de maravillasal advenimiento del cristianismo, que aún hoy, con todos sus cismas y concilios, no ha logrado demostrar en actos lo que predica… Ni aún a fuerza de hogueras: de humanos y de libros…