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THE WHOLE OF THE MOON, WATERBOYS. Un paseo con la supermúsica

En nuestro afán por ensalzar la acción propia de aquel pathos griego, de regresar al mito, volvemos a analizar una canción, una de nuestras favoritas. Pasan por el ojo de La Revelación Waterboys, The Whole of the Moon. Que Dioniso nos ilumine, empezamos. [+]


 

THE WHOLE OF THE MOON, WATERBOYS. Un paseo con la supermúsica. Artículo enviado por Javi.

Del album This is the Sea (1985)

  1. Don't Bang the Drum
  2. The Whole of the Moon
  3. Spirit
  4. The Pan Within
  5. Medicine Bow
  6. Old England
  7. Be My Enemy
  8. Trumpets
  9. This is the Sea

web oficial: www.mikescottwaterboys.com

Todo sobre música en: DVDgo

 

Letra original de la canción: www.mikescottwaterboys.com/mikescottwaterboys/Lyrics/index.htm

Nuestros sentidos son los vigías del mundo sensible, es evidente. Y no lo es menos el hecho de que nuestra razón los gobierna con mano firme. Ahora bien, esta razón –la razón de nuestros días- ¿es fiable?, ¿no es una mera cortina de humo que nos impide disfrutar y vivir bajo los baremos de nuestra inteligencia primigenia, desnuda de añadidos?

Entendamos la razón como aquello que nos fuerza a actuar de una determinada manera, bajo unos cánones establecidos por una cultura común, por la sociedad.

Esta razón es privativa, es eminentemente pragmática, es hueca. Es la asesina de nuestros sueños. Se ha introducido en ella un método ajeno, cada vez somos más secundarios más -mal entendido- reflexivos. La espontaneidad primitiva, la irreflexión, la capacidad de sorpresa, la estética, el sufrimiento y la fantasía son masacradas por esta nuestra razón. Por eso, cuando vemos un niño sin manchar aún de consejos adultos, le podríamos cantar:

Yo dibujaba un arco iris,
tú lo tuviste entre tus manos.
Yo tenía visiones,
pero tú viste el plan entero.
Yo vagué durante años por el mundo
mientras que tú permanecías en tu habitación.
Yo vi la luna en cuarto creciente
Tú viste la luna llena
La luna llena...

Estuviste en los momentos álgidos
con el viento en los talones.
Te alzaste en pos de las estrellas.
Y sabes qué se siente
al abarcar tanto, tan lejos, tan pronto.
Viste la luna llena...


Siempre hay quienes se saltan esa cultura común, quienes desatan sus nudos, o quienes aún no están tocados por ella, como los niños. Así es como un duende o un dragón que un adulto describa e imagine, el niño lo podrá ver y tocar, lo que este imagine el adulto ya ni lo intuirá. Paralelamente en el mundo de los adultos surgen personas cuya sensibilidad es mayor, que ven lo que otros imaginan, que imaginan lo que los otros no llegan a concebir. Ya tratamos este tema en "Sound of silence: la percepción de lo que nos rodea".

Yo permanecí con los pies en el suelo
mientras tú llenabas los cielos.
Yo estaba confuso a causa de la verdad,
tú te movías entre las mentiras.
Yo vi el valle con ausencia de lluvias,
tú viste Brigadoon.
Yo vi la luna en cuarto creciente,
tú viste la luna llena

Brigadoon, recuerdo bien aquella película. A Cyd Charisse nadie en su sano juicio la puede olvidar. Ella era una aldeana de un pueblo escocés que durante un siglo entero permanecían dormidos y ocultos para un día de cada cien años salir del sueño y mostrarse a quien por allí tuviera a bien pasar. Un par de amigos son testigos de este maravilloso despertar, y uno de ellos, Gene Kelly, se enamora perdidamente de la aldeana. El otro rechaza la leyenda, hallando peregrina explicación en una locura pasajera. Ahí está nuestra razón, esa que nos lleva a pensar acerca de algo que no comprendemos como una locura, cuando no tontería o inutilidad.

Yo hablé acerca de las alas,
tú, simplemente, volabas.
Yo me pregunté, intuí y lo intenté,
tú, simplemente, sabías.
Yo suspiré,
pero tú te desmayaste.
Yo vi la luna en cuarto creciente,
tú viste la luna llena,
la luna llena...

Con una antorcha en tu bolsillo
y el viento en tus talones,
subiste la escala.
Y ya sabes qué se siente
al llegar tan alto, tan lejos, tan pronto
Viste la luna llena...
La luna llena...

Hay quienes hablan; otros, mientras, actúan. Siempre que sigas a tú razón no sobrepasarás la mediocridad, el genio se aparta de ella como el aceite flota en el agua.

Unicornios y balas de cañón, palacios y embarcaderos.
Trompetas, torres y viviendas.
Amplios océanos llenos de lágrimas.
Banderas, harapos, transbordadores, cimitarras y pañuelos.
Cada valioso sueño y visión bajo las estrellas.
Tú trepaste por la escala,
con tus velas hinchadas por el viento.
Tú llegaste como un cometa
que deja un rastro de llamas.
tan alto, tan lejos, tan pronto
Viste la luna llena...

La luna llena, aquella que tiene la fuerza suficiente como para arrastrar mareas, la que nos excita, aquella que nos convierte en hombres-lobo. La misma luna que llena las maternidades en donde se reúnen los niños para ver su primera luz.

Y no os dejéis engañar por nuestro ethos, que esto es pura praxis. Para avivar el pathos, dejaros llevar por la música.

 

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