Allí estaba yo, ante una curiosa hoja, sentado en un aula de la facultad de periodismo de la Complutense y ante el más estúpido de todos los exámenes que la providencia a tenido a bien regalarme: el de selectividad, o el de ingreso en la universidad, o el de reválida o como coño se llame en el futuro.
Como soy de personalidad animosa y poco dado a pesimismos iba tranquilo ante la prueba que sacaría a la luz mi nulo conocimiento de la lengua “shakesperiana”. -Tranquilo- me relajaba -en diez minutos estás en el césped, con un poco de cerveza y en buena compañía.
Y así, cavilando en esas cosas tan poco académicas, pasaban mis ojos por encima de las preguntas; en realidad, de los diez minutos, me sobraban cinco. Me fijé entonces en el tema a desarrollar, en la redacción: relatar una pesadilla.
A mi, siendo sinceros, me hubiese gustado expresar la angustia que sentía ante este tipo de pruebas en un estilo digno de James Joyce; pero, ya que no podía, se me ocurrió que a lo mejor, en un estilo más barrio bajero, y californiano para más señas, algo podría hacer.
Y entonces, entre apócopes y onomatopeyas, incorrecciones gramaticales y frases hechas ocurrió el milagro.
Y comencé a escribir, en inglés, se entiende:
Tengo un sueño que se repite:
He sido cogido robando
Pero disfruto robando
Es tan simple como esto
Bien, es un simple hecho
Cuando quiero algo
No quiero pagarlo
Yo atravieso la puerta
Y ando a través de la puerta
¡ey, dabuti! Si me arreglo, es mío
mío todo mío
Mi chica, ella también lo es
Ella irá y conseguirá una falda
Se la pegará bajo su camisa
Ella agarró una navaja de afeitar para mi
Y ella lo hizo justo como esto
Cuando quiere algo
No quiere pagarlo
Nos sentamos alrededor del montón
Nos sentamos y nos reímos
Y lo agitamos al viento
Como todos imaginaréis, aprobé el examen, lo bordé. Mi estilo americano “underground” cautivó a quien se preciara de leerme. Comprobé más tarde, con el tiempo, la gran utilidad de haber engañado en aquel momento y de la inutilidad de aquella prueba.
Y comprobé cuanto me gustaba este grupo, y lo que adoraba a esta canción… con sentimientos apasionados como bien comprenderéis. Incluso me convencieron durante algunos años de su concepción de la propiedad privada.
Aquí estoy ahora yo, ante “mi” ordenador. Han cambiado muchas cosas pero nos sigue quedando la música, los recuerdos, los engaños y … Jane's addiction.