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LUIS PASTOR: "La Torre de Babel".

Las cosas buenas son eternas, o deberían serlo, pienso yo. La continua actualidad de lo bien hecho se residencia precisamente en eso, en que encierra valor suficiente para la perdurabilidad, venciendo al tiempo, a las modas, a todo cuanto no encierre una similar proporción de arte y, por ello, naturalmente, se alza triunfal sobre lo mediocre, sobre lo perecedero al fin y a la postre. [+]



 

LUIS PASTOR: "La Torre de Babel". Artículo enviado por Capayespada.

FICHA TÉCNICA:

Discografía:

1975.- Fidelidad
1976.- Vallecas
1977.- Nacimos para ser libres
1981.- Amanecer
1983.- Coplas del ciego
1985.- Nada es Real
1986.- Por la luna de tu cuerpo
1986.- Aguas Abril
1991.- Directo
1994.- La Torre de Babel

Todo sobre música en: DVDgo

1995.- Flor de Jara I, Directo Mérida
1995.- Flor de Jara II, La Torre de Babel
1996.- Diario de a bordo
1998.- Por el mar de mi mano
2000.- Piedra de sol
2002.- Soy
2004.- Pásalo
2006.- Dúos
Página oficial: www.luispastor.com

 

En el negocio de la música popular, tan proclive al consumo casi instantáneo, a la comercialidad sobrevalorada, a las grandes campañas publicitarias empleando las más modernas técnicas de marketing, -lejos en muchas ocasiones de un mínimo de calidad y de arte, y también, como no podía ser de otro modo, al olvido fácil y rápido de lo producido-, imagino yo que como en cualquier otro ámbito de la vida, a lo bueno, a la sensibilidad y al talento, se le hace también un merecido hueco en el lugar de lo duradero, de lo que no pasa; en ese lugar especial, más allá del mercado y las multinacionales del sector, lugar donde, simple y apaciblemente se acomodan, contra viento y marea, pese a quien pese, el arte y la bendita inspiración.

Este artículo que ahora escribo viene a corroborar, con un ejemplo claro, desde mi punto de vista y mis gustos personales, todo cuanto antes he apuntado. Y es que pocas veces se tiene la suerte o la ocasión de tropezar con un disco tan bello como LA TORRE DE BABEL, de Luis Pastor, y pocas veces va tan unido el encanto y la emoción de unas canciones a la sencillez de medios con la que fueron grabadas.

Ahora que este artista está un tanto más de moda de lo habitual, debido a dos discos, uno de duetos y el otro con textos de Saramago, publicados ambos el pasado año 2.006, y sin desmerecimiento alguno de estos grandes trabajos, yo prefiero hablar aquí y ahora de otro disco ya tristemente descatalogado, de LA TORRE DE BABEL, recopilatorio afortunado de los mayores éxitos de Luis Pastorhasta la década de los noventa del pasado siglo.

LA TORRE DE BABEL, es pues, todo un repaso retrospectivo del trabajo discográfico de Luis Pastor, en el que, sin embargo, casi cada una de sus canciones, diecisiete en total, se viste con traje novedoso y diferente a aquel con el que fueron grabadas en su momento para álbumes como Vallecas, Por la luna de tu cuerpo, Aguas Abril… Aquí, tanto el tratamiento como los arreglos son otros a los empleados en las primeras grabaciones originales. Aquí, el concepto más urbano y eléctrico de los temas en sus anteriores ediciones, se transforma y deja paso a la magia de la sencillez y al sutil encanto de lo puramente acústico.

“Intenté buscar tu imagen y la noche era una loba que se iba / Llueve lento en la avenida y los árboles me miran al pasar / Me sumerjo en ese río de los coches y la gente que camina / Una vez más… / Buscaré tu cabellera de lejano cometa / No estaré ni un solo día cansado de soñar / Cantaré con la alegría del que va siempre a tu lado / mi libertad…” Amanece en una ciudad cualquiera y alguien camina solo pero no en soledad. La libertad que pudo, seguro, costar tanto en un momento de nuestra historia todavía próximo, una vez conseguida lo acompaña, y él, se recrea en ella complacido formando ´une bonne, une belle couple`.

Nada más comenzar, así prende el disco a quien lo escucha. Un violín, dos guitarras y una voz durante cinco minutos largos. “Mi libertad”, compuesta a medias con Pablo Guerrero, comienza a guiarnos, ante nuestra creciente curiosidad y sorpresa, por LATORRE DE BABEL.

Luis Pastor, cacereño de Berzocana, publicó su primer álbum en 1.975 con el sello GONG de Movieplay. Antes, sólo algún sencillo, y hasta hoy, más de una docena de discos de larga duración, sin contar los dos últimos antes aludidos, jalonan su extensa y ascendente carrera musical.

Solo con diez años llegaría a Madrid con su familia, a Vallecas, que era, dentro de la gran urbe capital, ese otro Madrid obrero, contestatario y a la vez humilde y esforzado de los años sesenta del siglo XX; y aquel, por entonces, difícil pero poderoso entorno social y urbano, marcaría para siempre su trayectoria humana y artística.

Con“África”, la segunda canción de LA TORRE DE BABEL, trabajo exclusivo del cantante, se describen los atractivos de la persona amada y el amor hacia ella, casi único sentimiento capaz de superar los malos rollos geográficos y étnicos:“Ella viene / con una sonrisa sin peaje / y África en los ojos / Trae sed de besos y flores… / ritmo y canción / vientre de luz / Recorre mis paisajes como un río / volcán de lava dulce… / Trae una estrella en la frente / y una puesta de luna en cada mano / Miel y limón / vientre de luz”. Dos guitarras, voz y un cierto ritmo afro, son la base melódica en la que se apoya el mensaje de este tema.

Los años setenta fueron sin duda una época de gloria para los cantautores. La ollaexprés de los acelerados cambios sociales primero y luego políticos, que en aquella década se produjeron en España, vinieron a colaborar estrechamente con el interés de una gran parte de la población por los mensajes de contenido social que, musicados y en forma de canción, los cantautores de aquel tiempo preconizaban a ritmo de pop, folk o rock.

La música de Luis Pastor sobre un texto que Miguel Hernández escribiera a su hijo en 1.941, conforman el tema “Con dos años”. La sensibilidad y el amor que rebosa hasta en cada coma de esos versos, sólo podían ser dignos de un poeta, con mayúsculas, de tal altura y contundencia en el mensaje: “Con dos años, dos flores / cumples ahora / Dos alondras llenando / toda tu aurora / Niño radiante / va mi sangre contigo / siempre adelante / … Herramienta es tu risa / luz que proclama / la victoria del trigo sobre la grama …”Un tanto a modo de nana, la voz se mece entre dos guitarras mientras se le crea al que escucha,sin quererlo, -es irremediable-, un pequeño nudo en la garganta que obliga a tragar saliva con celeridad, repetidamente, conociendo además el final triste de tan extraordinario hacedor de versos.

Luis Pastor es uno de aquellos jóvenes cantautores que con su aportación contribuyó a dar solidez y credibilidad a aquel movimiento de canción protesta que tuvo y cumplió una labor social nada desdeñable. No se debería olvidar nunca, -no conviene-, que cada vez que algún concierto o actuación de aquellos jóvenes no se prohibía y lograba realizarse, esquivando o engañando a doña censura, se ascendía un peldaño más en la larga escalera que a todos nos conducía, inexorablemente, hacia la libertad. De la importancia que todo aquello tuvo, en lo que a música pop se refiere, perduran los epítetos con que ya se conocerán para siempre aquellos movimientos artísticos: Nova Canço en Cataluña, Canción del Pueblo en Castilla, Voces Ceibes en Galicia…

“Amar es combatir”, en la que se pone música a un texto del insigne mexicano Octavio Paz (“Madrid 1.937 / En la plaza del Ángel,las mujeres / cosían y cantaban con sus hijos / Después sonó la alarma / y hubo gritos / casas arrodilladas en el polvo / torres hendidas / frentes escupidas / y el huracán de los motores, fijo / … Los dos se desnudaron y se amaron / … Amar es combatir / si dos se besan el mundo cambia / … brotan alas en las espaldas del esclavo …”), y “Vengan a ver”, de autoría completa de Luis Pastor (“Vengan a ver / … lo que no quieren ver / … la luz de mi calle / que no se ve / … los jardines y parques / que podríamos tener / Las escuelas y las casas que podríamos hacer / … Vengan de uno en uno / … no traigan sus perros / … Miren, mejor no vengan…”), con suhorizonte vallecano a flor de piel, son dos fieles ejemplos de la primera y combativa época en que la pretendida libertad había que lucharla y ganarla en la calle, en los barrios obreros desde las casi clandestinas asociaciones vecinales; en las fábricas con las herramientas del duro tajo diario; en las universidades con los libros de texto de los que aprender tanto; en los locales para actuaciones con el verso en la voz erguida y la guitarra en las manos abiertas…, día a día, a cada momento; ambas canciones del álbum Vallecas, de 1.976.

Pero el tiempo corre, incluso vuela a veces, y las cosas cambian o, cuando menos, se serenan, se apaciguan. Cuando la última Constitución española es masivamente aprobada por el pueblo en referéndum, -casi último vestigio de la llamada democracia directa, que tan feliz hacía al ginebrino Jean Jacques Rousseau, allá por el siglo XVIII, entre algunos otros-, y el Parlamento se instaura por sufragio universal, libre, directo y secreto, el papel testimonial de los cantautores, el puramente reivindicativo, por un cambio real político y social del país, comienza a perder actualidad y presencia cotidiana. Conseguido cierto grado aceptable de libertad no se baja la guardia, pero el ánimo se modera y, naturalmente, el mensaje más apasionado parece no encontrar ya hueco mediada la década siguiente, y no digamos en los noventa y en tiempos posteriores. No hay más que echar un vistazo al panorama más reciente de los cantautores españoles, que parece ser que vuelven a ser objeto de merecida atención, para darse cuenta que la protesta social se ha cambiado por un mensaje que prefiere hablar más de convivencia y encuentros y desencuentros individualizados, que de cambios colectivos y profundos de comportamiento o de revoluciones. Los sociólogos, a través de sus conocimientos científicos, podrían aportarnos, -de hecho nos aportan cotidianamente desde los libros y la prensa diaria-, múltiples razones (o variables como en su argot exponen)por las que tales cambios se han llevado a efecto. Pero ésteno eslugar para el análisis de tales cuestiones. Al fin y al cabo mi pretensión, desde estos renglones que construyo sobre la luminosa pantalla de mi ordenador, se reduce a comentar las canciones de un disco, un gran disco eso sí, y casi sólo a eso. Bueno, tal vez, también, a ubicar su mensaje en el contexto histórico que le corresponde, porque son inevitables ciertas reflexiones naturales que salen al paso porque sí, -porque habitan muy dentro de nosotros mismos formando parte de nuestro bagaje de vida, de nuestro saber aprendido-, sin necesariamente pretenderlo.

En LA TORRE DE BABEL, canciones como “La quería”, con letra y música de Luis Pastor(“La quería / más que a su propio retrato / nunca pensó que la vida / iba a negarle su abrazo / Más que la flor quiere al suelo / … noche tras noche / se mira al espejo / y abraza desnudo la almohada / … maldice el reflejo / que pinta la ausencia en su cama…”), o “Así te quiero yo”, cuyo texto corresponde a Luis Eduardo Aute (“De poco me sirve estar seguro / de que, ante todo / amar es vivir la libertad / si cuando no estás / el aire es una cadena / y son las horas toda una eternidad…”), son otros dos buenos ejemplos de lo anteriormente apuntado. La primera es un canto por el dolor que provoca una ausencia; la segunda, un reconocimiento de que el amor, se quiera o no, es, sin remedio, un sentimiento acaparador, absorbente en gran medida, aunque, de otro lado, inevitablemente necesario.

Luis Pastor, no sólo buen ejemplo de supervivencia profesional, sino de mejora continua en su trabajo, no se quedó nunca aparcado en una orilla del camino. Pero su mayor acierto consistió, muy posiblemente, en que tampoco lo cambió para transitar por otro diferente y más acomodaticio. El continuó andando por el mismo, con una fidelidad que le dignifica aunque no siempre se comparta su postura, sin cerrar nunca los ojos al paisaje que se le brindaba, ni siquiera entornarlos levemente, y asumiendo los cambios de ese mismo paisaje y que el propio camino, mientras se anda, nos va mostrando paulatinamente. Mientras existe movimiento hay vida; cuando uno se para, comienza a morir lentamente.

Evöe”, cuya letra y música pertenecen al también extremeño Pablo Guerrero, es una canción alegre y gratificante que nos da a entender que cuando las cosas no nos funcionan como queremos, antes de decaer, deberíamos repetirnos, cuantas veces sea necesario: no importa, sé feliz…, ya llegarán mejores tiempos.

“Si te aburres tanto como en noche de boda / … si el ángel de tu vida no llegó todavía / … si al pasar lista a tu cuerpo te falta la cabeza / Si los profetas hablan del día del espanto / … si de pronto estás muerto y eres tú el asesino / … si una historia comienza y otra termina / -Evöe- ”

Mientras que “La quería” y “Así te quiero yo” son canciones íntimas que nos hacen recogernos como hacia dentro del texto y su cadencia melódica, en descarada introspección de nuestros íntimos sentimientos, -en la segunda, incluso un violín nos ayuda y facilita sobradamente la labor-, en “Evöe”, la cuarta canción del disco, la voz y las dos guitarras nos contagian y nos inundan el cuerpo y los sentidos con su explícita extroversión.

El tema “Amanecer”, noveno corte del disco, también nos lanza un mensaje de ilusión, de reconciliación con la esperanza: “No dejes que la vida / destroce la utopía / … Puede llegar el día / que empiece a amanecer / … Ponte la brisa verde / … Llena de mar tus pasos / … Deja tu pelo al viento / Para que el barrio inquieto / corra el rumor que has vuelto / Por las calles y el metro / Y empiece a amanecer”.

“Aguas Abril”, canción muy celebrada que en l.988 dio título a uno de los álbumes de Luis Pastor, sin embargo, nos remite a la melancolía y la soledad que pesan más en un Madrid con millones de personas casi absolutamente ajenas, para nuestra desdicha, las unas de las otras: “Aguas Abril / Flores en Mayo / Camino solo por Madrid / Se acerca Junio y cumplo años / Soy un extraño para ti / … Aguas Abril / Flores en Mayo / Aunque sonría no soy feliz…”

El mensaje cambia en “Flor de jara”. En este tema, mecido también entre dos guitarras, se advierten quietud y amor bucólico. Es un himno inmenso al sentimiento y a la naturaleza. En él parece respirarse aire puro de una sierra aún virgen, campo libre y no contaminado: “Tráeme paisajes de encina / … Dame tu olor de manzana / Brezo y tomillo en mi piel / … Quiéreme incienso y retama / … Tú mi lucero, mi flor de jara / Ven…”

Pero el artista regresa al ritmo más fluido y se destapa contestatario y antisistema con “El testamento de Adán”, un enfrentamiento directo hacia las convenciones sociales, hipócritas en muchas ocasiones, y en el que se ensalza el riesgo de vivir antes que la mansa obediencia a lo puramente formal: “Prefiero el cuerpo a cuerpo a la novena / la pena a no saber lo que sentir/ … Mejores la manzana que el hastío / … Mejor los celos que un corazón frío / … Mejor perder que no jugarse nada / Mejor oveja negra que manada / Mejor alzar la voz que claudicar”…, y uno envidia la práctica de tal mensaje por echarla de menos tan habitualmente. La vida es prisión demasiadas veces, aunque en otras ocasiones, libertad para gozarla.

“Arco iris”, con letra de Carmen Santonja (Vainica Doble), parece narrar las sensaciones de un niño que, con sus juguetes, recrea un espacio en miniatura en el que da rienda suelta a la imaginación, al pensar que “el tren ondulante parece un gusano”, o “un barco de vela navega en el cielo / … el barco de vela traspasa las nubes de blanco algodón…”

“Cree que es sólo una mujer” es la constatación de que para cada cual, la mujer amada está sobrada de cualidades y apenas si tiene algún casi imperceptible defecto que otro. En ella están esas cualidades que realmente tiene y todas aquellas añadidas que el amor induce, quizás erróneamente, a pensar que posee: “Yella piensa que es normal / que su gesto es natural / y que no es tan diferente / y se miente…”

En LA TORRE DE BABEL es como si toda la fuerza de la reivindicación de Luis Pastor se hubiese impregnado de una poderosa sensibilidad y, de este modo, ambas hubieran conformado una simbiosis perfecta que ahora prefiere más la intimidad personal que la movilización masiva y que, además,prende sutilmente, pero con una desbordada fuerza interior, en el espíritu.

Con “Paisaje”, Luis Pastor nos introduce en la riqueza, los sueños y las esperanzas que todo el mundo de bien, aunque en mayor o menor medida, más acertada o equivocadamente, encierra en sí mismo; y para más grande intimidad, sólo su guitarra y su voz bien timbrada nos acercan al texto: “Y hay una isla / donde sólo habito yo… / Hay un mañana / Un pasado y un ayer / Hay mil ventanas / que dan a mi amanecer”.

Desde Vallecas como decorado o paisaje de la acción, llega “Maky Vallecas” con melodíaalegre y festera. Personaje éste sin suerte, siempre con un pie fuera de la ley, curtido en un ambiente más hostil que propicio a una vida sosegada, pero mejor persona que delincuente: “Por la avenida de la Albufera le vi bajar / era más flaco que el tal Navaja de Panamá / Chupa de cuero, porte torero, gafas de sol / y un tatuaje con una rosa y un corazón / … Va ´pa` dos años que las aceras no ven sus pies / … Pagó en el ´maco` por un atraco que no hizo él…”

El disco LA TORRE DE BABEL fue grabado en directo, en un local de Cáceres capital del que toma prestado el título, en Febrero de 1.994, excepto el tema “Achégate a mi Maruxa”, grabado en estudio, en Marzo del mismo año, y con el que concluye el álbum.Fue editado por la compañía discográfica, ya desaparecida, Fonomusic, para la que Luís Pastor también grabó varios de sus primeros discos de larga duración, cuando aún se llamaba Movieplay.

Muy pocos son los músicos y los instrumentos que intervienen en la grabaciónjunto a Luis Pastor.Antonio Toledo, andaluz de San Fernando de Cádiz, extraordinario guitarrista que también acompañó a Luis en numerosas actuaciones en directo, y el violín de Ricardo González Lewis y la bonita voz de Lourdes Guerra, que se dejan escuchar en algunos de los temas comentados. La música, excepto en “Evöe”, que es de Pablo Guerrero y “Achégate a mi Maruxa”, del portugués Joao Afonso, -tan recordado desde los tiempos de la revolución de los claveles sobre el lisboeta decorado de una siempre muy hermosa Plaza del Rossio-, es de Luis Pastor, al igual que muchos de los textos, estando otros firmados por Fuster, Mendo, Villar, Aute, Santonja, Guerrero, y los poetas Miguel Hernández y Octavio Paz, a los que corresponden “Con dos años” y “Amar es combatir”, respectivamente.

LA TORRE DE BABEL es realmente un trabajo grande, cálido, íntimo e inspirado, y cuando uno piensa que ya es imposible mejorar, DIARIO DE ABORDO, el siguiente disco de Luis Pastor en el mercado, de l.996, y algunas de las siguientes grabaciones que irían llegando, vendrían a demostrarnos lo contrario, dejándonos cuando menos, atónitos ante una superación casi inimaginable…, casi imposible.

… Por todo ello, sólo me resta decir: ¡gracias, Luis Pastor!

 

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