Es la banda sonora de nuestros mejores momentos. Son ciertas canciones, ciertas melodías, ciertas voces que están ahí, ancladas en nuestra memoria. Porque el oído es el sentido de la memoria, y basta con percibir un par concreto de acordes para que la maquinaria interna de nuestro espíritu se ponga en marcha para traernos, quién sabe desde dónde, vivencias que creíamos descatalogadas. Es el Palacio de la Fama de nuestra música, nuestro Hall of Fame personal. Música, maestros.
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