Llegaba el fin de semana. En aquel entonces éramos asiduos al parque de Tribunal y Malasaña, pero antes teníamos parada obligatoria en un bar cercano que ya murió. Su nombre: El Clan, situado en la calle Churruca. Allí ponían muchas de nuestras canciones que cantábamos y escuchábamos mientras jugábamos a un destartalado futbolín con tan poca luz que apenas veías la bola. Después nos íbamos a una acera o al parque a charlar tranquilamente con nuestros litros y minis de kalimotxo. Entonces no había ley contra el botellón, claro, y el parque de Tribunal era un hervidero de gente. Uno de nuestros temas era determinar cuál había sido nuestro top1 de la semana en grupos y canciones para cada uno de nosotros. Sin duda Porretas lo fue, tanto en grupo como en canciones, muchas semanas. Acompañados de cerca por La Polla, Boikot, Extremoduro, Reincidentes, Desastre, Sublevados, Def con Dos y, más tarde, grupos como Disidencia, Kaos Etílico, Marea…, mas para mí eran un fijo.
Por supuesto, luego estaban los conciertos, en salas, en la Cubierta, festivales…, donde podíamos escucharles en directo y cantar y darle al pogo.
Pero ahí no quedó la cosa. Aún teníamos que verles más de cerca. Entre semana fijábamos un día por la mañana donde comenzamos a hacernos habituales de una bodega en Hortaleza. Su nombre: Cobela. Regentada por José Cobela, más conocido como “El Bode”, miembro de Porretas junto a Rober, Pajarillo y Luis, que de vez en cuando también veíamos por allí. El Bode era un tipo simpático que preparaba unas grandes bandejas de aperitivos que ofrecía amablemente. La Bodega tenía un futbolín y así surgieron nuestros “Torneos Cobela”, de los cuales Guille, mi compañero de futbolín, y yo disfrutamos en nuestras vitrinas de la memoria de la mayoría de trofeos que allí se disputaron. El Bodeguero se apuntó a alguna partida y no lo hacía mal, todo hay que decirlo. Allí podías adquirir también camisetas y sudaderas del grupo. Compré una para regalar a mi prima, oyente también de estos grupos, pidiéndole al Bode si me la podían firmar y, a la semana siguiente, allí la tenía firmada por los cuatro y dedicada a ella. Sin duda, un buen tío.
Un día cerró y acabaron nuestras mañanas en Cobela. Al menos desciframos ciertos interrogantes y pudimos saber porqué una de las canciones que nos flipaba no sonaba en los conciertos.
Pero seguíamos escuchando a este grupo que tan buenos recuerdos me trae. Este artículo es un homenaje a ellos, a esa banda que estuvo conmigo en muchos momentos, buenos, y no tan buenos, pero momentos vividos al fin y al cabo de una época de la que ya apenas queda nada, solo dos cosas: la primera, esa música, esas letras canallas, de barrio, de currantes y vividores, de vida; la segunda, la misma conciencia social.
Entre todas las canciones de sus diez álbumes destacaré ¡Aijó!, Lo siento por ti, Si nos dejáis, Antimilitar – Antisocial, Ratas de Ciudad, la de los toros, Marihuana (conocida en el mundo entero y parte del extranjero), W.C., Dos pulgas en un perro, Y Aún arde Madrid, Barriobajero y… ¡Qué coño!, ¡todas son cojonudas!
Sus álbumes por orden cronológico son: “Que se vayan a hacer puñetas”, “Si nos Dejáis”, “Última Generación”, “No tenemos solución”, “Baladas para un sordo”, “Rocanrol”, “Clásicos”, “Hortaleza”, “Porretas el directo”, “Porretas” y el onceavo que parece estár a punto de parir.
Si queréis conocerlos, tan sólo tenéis que pichar en el link de su página web: http://www.porretas.com/
Si no los has escuchado, como dice la canción
Lo siento por ti: “en tu mano está remediarlo”. Yo, sin duda, los recomiendo.