Atentos: este es el “sonido que la tierra vomita”; densas guitarras que no paran de sonar; bajos eléctricos, pesados y tribales; sintetizadores y teclados. Todo llena el oído. Coleman, el cantante, a veces habla cantando y envolviendo las palabras, otras gruñe, con un tono de malévolo duende. En esta ocasión un áurea envuelve a su voz y nos escribe con tonos un poema.
Acerca de la fugacidad poco hay que decir, como de casi cualquier tópico. Pero se puede mezclar con otros y darle un significado, que si no nuevo, sí que suena original en ellos.
Y nos dicen primero que hay que jugar nuestras vidas, como lo pueda hacer un soldado en el campo de batalla, es decir: luchar por ella, que la vida es corta: tanto que hay que correr, hay que funcionar rápidamente.
¿Por qué? Porque la fuerza y la belleza están destinadas a decaer, determinadas por el tiempo; como el manido ejemplo de la rosa, cortada en la plenitud de su floración para ser apreciada en todo su breve esplendor.
Y los audaces, antes de que el paso del tiempo decida, comprueban que el amor tiene el mismo sabor que la sangre. Día a día, a través de la desesperación y la frustración, se nos muestra la guerra heraclítea, la lucha entre extremos: corazones surgidos del fuego debatiéndose entre el odio y el amor.
Es entonces –según cantan- cuando revive la leyenda, es el tiempo en el que el hombre se hace Dios, es el momento en el que gobierna el instinto de conservación.
Ante esta exposición, ante ese éxito de lo primario, el hombre tiende a movilizarse, a ir hacia un extremo, hacia uno de los principios. Así surgen en nuestros pensamientos tierras y campos prometidos. Y si no somos capaces de hacerlo, si no nos quedamos a medio camino, o simplemente optamos por no creer en ello, quedándonos en el medio de ambos extremos, es cuando aprendemos a morir. Es entonces cuando las lágrimas rojas se tornan grises.
Esto es lo que canta –o así creo entenderlo- Killing Joke, la broma de la matanza.
“we must play our lives like soldiers in the field
but life is short I’m running faster all the time
strength and beauty destined to decay
so cut the rose in full bloom
till the fearless come and the act is done
a love like blood, a love like blood
everyday through all frustration and despair
love and hate fight with burning hearts
till legends live and man is god again
(and self-preservation rules the day no more)
we must dream of promised lands and fields
that never fade in season
as we move towards no end we learn to die
red tears are shed on grey”