Viene de: Berlín I. El Berlín de ayer.
La ciudad es, en general, barata si la comparas con Madrid, y puedes encontrar buenos hoteles a precios razonables en el centro de la ciudad, muy por debajo de los precios de los hoteles en el resto de capitales Europeas, y con unas calidades excelentes.
Una buena manera de moverse por la ciudad es el metro. ¡Ojo!, no hay taquillas ni tornos pero sí policía de paisano que te multa en el caso de no sacar billetes. El metro es frío, parecido a ese que vemos en las películas americanas de Nueva York, con estaciones en superficie donde hay una corriente que se te mete hasta los huesos. Tiene muchos tramos que circulan sobre tierra. Una cosa curiosa de ver es la parada de metro de Thälmannplatz, ya que los mármoles de color rojizo que la decoran -si a eso se puede llamar decoración- son los originales del antiguo pasillo de la cancillería del III Reich que llevaban al mismo despacho de Hitler. Los rusos lo aprovechan todo.
El metro es algo complicado al principio, hay que tener cuidado, ya que desde una misma vía parten varias líneas, y por eso mismo antes de subir hay que fijarse muy bien en el cartel de cabecera y en los carteles luminosos del andén. Es parecido a un cercanías español.
Si tienes curiosidad de conocer el Berlín subterráneo, aún hoy existen gran cantidad de refugios antiaéreos que una asociación privada está intentando recuperar para la visita de los mismos. Puedes encontrar información de esta asociación en: http://www.berliner-unterwelten.de
Para moverse por la noche, lo más recomendable es coger un taxi ya que la ciudad es muy extensa y, por cierto, desde el aeropuerto de Tegel es recomendable coger uno hasta el centro de la ciudad; el metro no llega y no es excesivamente caro, alrededor de 20€ hasta el centro.
Ya instalado en la ciudad, una visita obligada es la Puerta de Branderburgo, símbolo de la divisióny posterior reunificación de la ciudad. Un síntoma de que la normalidad es casi plena en la ciudad es que han surgido personas que, por un par de euros, te dejan hacerte una foto con ellas. Suelen ser dos, uno vestido de soldado norteamericano y otro de soldado ruso con sendas banderas. Curioso es, desde luego. Muy cerca se encuentra el Reichstag, el parlamento Alemán. Su cúpula, destruida en los bombardeos, ha sido reconstruida de cristal por el arquitecto Norman Foster. Se puede visitar y desde ella hay una vista impresionante de la ciudad. En la zona de los jardines del parlamento, junto a la avenida 17 de junio -utilizada para los desfiles nazis y como pista de aterrizaje al final de la guerra- se encuentra el monumento al soldado soviético. Justo detrás, en una explanada, están aún hoy enterrados 2.500 soldados soviéticos que murieron en la toma del Parlamento. Debajo de este monumento existe una red de túneles que fueron utilizados en la guerra como refugio y después como fábrica y almacén de armamento. Hay que fijarse en el edificio del parlamento, en el que puedes ver sin dificultad los restos de la metralla producidos en la batalla de 1945. De camino a éste edificio te sorprenderán unas cruces blancas con fotografías y flores, es un homenaje a los fallecidos al intentar saltar el muro.
Cerca de la Puerta de Branderburgo, en la Plaza de Paris, está el hotel Adlon, el más glamuroso de Europa en los años 20, utilizado de hospital en la guerra, derruido por los soviéticos y reinaugurado en 1997. En esta zona encuentras las embajadas de Francia, Estados Unidos y delReino Unido, fuertemente vigiladas por policías y alambradas de espino. Hablando de embajadas, la de España, Japón e Italia fueron construidas por el arquitecto de Hitler, Albert Speerr. Todas han sido recientemente reformadas, eliminando cualquier resto de simbología nazi. Qué triste que sea España uno de los países que posea una embajada construida por Hitler.
Algo curioso de conocer en Berlín es el lugar en donde se encontraba la antigua cancillería. Desde la misma calle donde se ubica la embajada del Reino Unido, la calle Wilhelmstr, a mano derecha,te encuentras una sucesión de viviendas. Ese es el lugar en donde se ubicaba el centro del poder en Europa en 1940, y el mismo lugar donde se encontraba el bunker de Hitler. En esta calle se encuentran algunos edificios que sobrevivieron a los bombardeos, entre ellos algunos viejos ministerios del III Reicht; como el de propaganda de Goebbels, que ahora alberga el ministerio de Salud Pública.
Muy cerca de este lugar encontramos el monumento al Holocausto Judío. 2.000 piezas de hormigón de distinto tamaño formando una especie de laberinto que sobrecoge, y si paseas entre ellos, la sensación de agobio es aplastante; realmente no tengo palabras para describir este lugar que es merecedor de visita obligada. Debajo de este monumento aún se encuentra intacto el bunker privado de Goebbels.
Bien, ahora nos vamos a Potsdamer Plazt. La plaza más de moda en Europa en los años 20. En ruinas tras los bombardeos a la ciudad, zona de la muerte en la guerra fría, hoy es el punto de ocio, con hoteles, discotecas, centros comerciales y unos edificios que bien merecen un vistazo. En este emplazamiento es donde se celebra “La Berlinale”. No te olvides de entrar en el centro Sony,donde puedes ver aparatos que, al menos yo, no he visto por Madrid. Evidentemente, la armada española, Zara, tiene una tienda en este lugar. A mi personalmente me gusta más de noche, ya que la iluminación de la plaza y sus edificios son espectaculares. Y respecto a la iluminación de la ciudad, si sales de las calles principales, la ciudad es muy oscura, más si lo unes al gris de sus edificios y la cantidad de solares que te encuentras; produce una sensación fría y terriblemente solitaria.
Cerca de Potsdamer Plazt, andando unos 10 minutos, podemos llegar a un gran descampado (si lo ve Florentino Pérez hace 10 torres), bordeado por unos de los trozos de muro que aún se conservan. En este solar es donde se ubicaba el cuartel general de la Gestapo y de las SS. Hoy existe en el lugar, denominado “topografía del terror”, una exposición al aire libre sobre el nazismo y las deportaciones de judíos en Europa en los restos de las antiguas celdas. Hay un silencio en el lugar que estremece; aún más, si cabe, cuando pulsas un audio explicativo por donde se escuchan discursos de Hitler dentro del silencio reinante. Vuelvo a decir que estremece, y sobre todo, el frío se te mete en los huesos. Uff, cuánto sufrimiento denota el lugar.
Continuará...
Continua en: Berlín III. El Berlín de hoy. 2ª parte.