EL VIAJE DEFINITIVO.

Los aeropuertos han sustituido a las estaciones de tren, que en el siglo XIX y durante gran parte del XX vimos atestadas de gente, maletas y vapores, andenes preñados de humanos inciertos que partían hacia el gran viaje, hacia la lejanía. Ahora esa lejanía es azul y los raíles son invisibles tendidos del aire por donde transitan unos rarísimos pájaros, los aviones; cómo es que no caen, andan preguntándose los poetas por los bares. Los aviones, sí, que se agrupan formando bandadas en los aeropuertos. Los aeropuertos, lugar donde los viajeros esperan a ser abducidos y llevados, en cuerpo y alma, quién sabe adónde.


 

EL VIAJE DEFINITIVO. Artículo enviado por Angelcaído.


        Si te sientas en el aeropuerto a mirar a la gente verás que se tocan las manos, al despedirse o al reencontrarse, como si se estuviesen pasando monedas invisibles. Monedas de amor, en este caso, monedas de afecto entre los que se quedan y los que se van, o entre los que se reencuentran. Es el precio de la soledad, que se paga con estas monedas invisibles que se desprenden de los cuerpos que se tocan.

        A eso me refiero. Antaño, el gran viaje se hacía en tren o en barco. Hoy en día, los trenes no nos alejan de nada. Te montas en tu vagón, crees dejarlo todo atrás, recorres en dos horas 500 kilómetros y resulta que sigues ahí al lado, a un tiro de piedra del lugar de partida y del pasado: en el siguiente tren, que llega dentro de media hora, viene toda la tropa que dejaste en el andén, despidiéndose. El tren no aleja a nadie ya. Es el avión el que nos lleva a lo exótico. Los modernistas hablaban mucho de Oriente. Lo misterioso. Marco Polo se largó a las Indias y se hizo un hombre entre chinos y sedas.

        Pues bien, todo eso, hoy en día, ha sido recluido en los aeropuertos. Sólo en estos lugares, que parecen un país aparte, una pequeña república de ciudadanos del mundo y de maletas extraviadas, sólo ahí, insisto, pervive la sensación de que te vas a perder para siempre. De ahí las efusividades en los reencuentros, porque esa gente que aparece en no sé qué terminal no viene de un destino concreto, viene de lo desconocido, de donde ya se creía que nadie podría volver. De ahí el hondo penar de la despedida: parece una muerte definitiva el despedirse del que se va a otro continente, trece horas sin fumar y una dosis de síndrome del viajero.

        Dentro de unas décadas, cuando La Revelación tenga millones de visitantes, quizá los viajes sean a la Luna, o a Marte, ya Ray Bradbury nos explicó todo eso en sus Crónicas marcianas. Quizá veamos entonces a funcionarios tristes por la marciana que se les va de nuevo a su pueblo de Marte. Pero hasta que ocurra eso o algo parecido que ahora no soy capaz de imaginar, sólo tenemos los aeropuertos como escenario de las grandes pasiones de las despedidas y de los reencuentros.

        Esto es una sección de viajes. Pero hay que aclarar cuanto antes que hay viajes y viajes. Está el turismo rural, el turístico a capitales, la visita de museos y de monumentos principales. Pero está también el viaje definitivo, eso parece, el viaje al país del que es improbable —imposible casi— regresar. Y ese viaje sólo se puede hacer en avión.

        Pájaros de acero, trenes aéreos, naves surcando el firmamento con la firmeza con la que Ulises se apoyaba en la proa y buscaba Ítaca en el horizonte. Los aviones, con esa “V” que en efecto es una letra aerodinámica y diseñada para volar (con “V” también, claro). Los aviones fagocitan a las gentes que se agolpan en busca del viaje definitivo, el que te lleva al otro lado del mundo.

        Pero, ¿qué hay al otro lado del mundo, en ese destino lejano, misterioso, exótico y atrayente? Pues qué va a haber: gente esperando en otro aeropuerto, gente para la que nosotros somos los lejanos, los exóticos, los pintorescos. Y todos, los de aquí y los de allí, comprando en el Duty Free.

 

 


 

CONCURSOS

"Bases del Concurso Internacional de LaRevelación"

VISITA NUESTRAS PÁGINAS

La2Revelación, en donde iréis encontrando todos los artículos de Libros, autores y Literatura.

COMENTARIOS, ARTÍCULOS Y RESEÑAS

El objetivo de LaRevelación es crear una comunidad literaria y cultural. Una comunidad que comparta gustos estéticos e inquietudes intelectuales. Una comunidad con la cual aprendamos y enseñemos todos. Puedes colaborar con nosotros enviando comentarios o participando activamente en el foro.

APARTADOS

Sobre nosotros
Colabora con LR

SECCIONES

 


Tú, ¿qué opinas de todo esto? ¿Tienes tus propios comentarios sobre libros, cine, música, historia, mitología…? ¿Deseas colaborar con tu granito de arena a que LaRevelacion se convierta en una montaña imparable de opiniones, reseñas y voces distintas?

Sin temor alguno, lánzate: revélate a LaRevelación. Mándanos tus colaboraciones. A continuación explicamos cómo hacerlo. [ + ]

 

¿Dudas? ¿Ruegos? ¿Lloros? ¿Quebrantos?
¿Una cena romántica con alguien del equipo?
Para todo esto y mucho más:
info@larevelacion.com

Ponte en contacto con nosotros [+]

 
Sobre nosotros | Mapa del sitio | Política de privacidad | contacta con nosotros | ©2007 Evohé D&D, S.L.