CIUDADANO KANE: seguramente, la mejor película del mundo.

30 de octubre de 1938, Estados Unidos de América. La gente hace acopio de víveres, se les ve correr por la calle aterrorizados, desde la tienda de ultramarinos hasta la bodega, desde la bodega a la carnicería; hay quien incluso se ha escondido en su casa con una pistola en la mano o los que se han tumbado en la cama con toallas mojadas para defenderse de los gases venenosos. Hay histeria colectiva, acaban de escuchar cómo por la radio les anunciaban La Guerra de los Mundos. Una dramática voz les narraba los sucesos, intercalada con entrevistas a astrónomos maravillados por una explosión en Marte. De repente comentaban cómo un meteorito se había estrellado en Nueva Jersey, y cómo de él habían salido extraños hombrecitos con aspecto monstruoso. En los micrófonos de ambiente se escuchaban ya más gritos que palabras.

Título original: Citizen Kane. Año: 1941. Duración: 115′. País: EE.UU. Dirección: Orson Welles. Guión: Orson Welles, Herman J. Mankiewicz. Reparto: Orson Welles, Joseph Cotten, Dorothy Comingore, Agnes Moorehead, Ruth Warrick, Ray Collins, Erskine Sanford, Everett Sloane, William Alland, Paul Stewart, George Coulouris… Música: Bernard Herrmann. Fotografía: Gregg Toland.

El causante de todo este lío era un joven llamado Orson Welles, y los micrófonos tuvieron que aplaudir, seguro, su osadía y realismo. Los que no se lo agradecieron en absoluto fueron los pobres hombres y mujeres que habían estado al borde del infarto por su culpa. ES EL TERRIBLE PODER DE UNA HISTORIA BIEN CONTADA. Y no sería la última.

Con apenas veinticuatro años, el desvergonzado Orson firmaba un impensable contrato con la productora RKO, con unas libertades increíbles, bien que le iba a pesar a la productora. Un año más tarde, conjuntamente con el rápido y mordaz H. J. Mankiewicz, tiene preparada otra obra maestra, Ciudadano Kane.

Pero… ¿qué se puede decir de esta película que no esté dicho ya? Nos conformaremos con intentar transmitir el modo y maneras, la genialidad, de la narración:

30 de Octubre de 1941, Estados Unidos de América. La gente que sale del cine se encuentra bastante extrañada. No es una sala de proyección grande, es de segunda fila. Al parecer, en las de categoría, la película está boicoteada por culpa del poderoso magnate de la prensa William Randolph Hearst, al que se parece mucho el personaje protagonista de la obra, Charles Foster Kane. Algunas señoras comentan que incluso al director le tendieron una trampa en la habitación del hotel, le introdujeron a una señorita, a una menor desnuda, y a unos cuantos fotógrafos para hundirle. Los engalanados señores, por su parte, hablan que la cinta se salvó milagrosamente de un incendio. Y todos, todos, dialogan acerca de lo rara que es la película.

Unos inciden en la narración, de cómo la película empieza con la muerte del protagonista en su deslumbrante mansión, al que sólo se le ocurre decir una palabra: Rosebud, para luego introducir un documental sensacionalista y ensalzador acerca de la vida del muerto. Y cuando esperaban, tras esto, ver su historia, se encuentran con una investigación periodística, con el móvil de la última y misteriosa palabra que pronunció el muerto, C. F. Kane. De esta manera jamás observan su vida de forma directa, sino que son los que en algún momento le rodearon quienes se encargan de contarla. Otros comentan cómo han saltado por los aires muchos aspectos que hasta ese momento se tenían por lógicos en el lenguaje cinematográfico: «Esos viajes en el tiempo, qué raros. ¿Flashback dices que se llaman?» «¿Habéis visto algún primer plano?» «¿Te fijaste que aparecen techos en los decorados? ¿Cómo habrá conseguido la luz?» «Qué manera de colocar la cámara, qué sensación tan amorfa, hay objetos que parecen mayores de lo que son y otros mucho más pequeños.» «Claro, ¿os fijasteis en las cargas de indios en la película de La Diligencia, de cómo aparecen a veces por la izquierda y otras por la derecha? Dicen que Orson Welles admira el trabajo de John Ford.» «¿Recordáis la música? ¿Os fijasteis que los sonidos a veces están más altos que otros?»

Algunos apreciaron todas estas innovaciones como recursos estilísticos y expresivos. Vieron el perfecto engranaje por el cual hacía que la música y efectos sonoros se diluyeran a la perfección en la trama; observaron la caída de C. F. Kane, sus principios morales y sus defectos humanos con creciente interés, ayudado y potenciado éste por la inserción de las pequeñas historias y recuerdos que le contaban al periodista los que en algún momento estuvieron cercanos a su corazón, creando un rico crisol de opiniones; constataron el expresionismo de cada fotograma, el avance tecnológico del gran angular y una mayor sensibilidad en la película que le permitían rodar planos largos, con una gran «profundidad de campo». Y apreciaron la búsqueda inicial, el hilo conductor de la trama: Rosebud; ¿Quién o qué era? Toda la película basada en una fútil investigación. Sólo al final el espectador lo descubre, o quizá ni eso. Rosebud: ni diminutivo cariñoso de alguna amante, ni de familiar. Solamente un juego de niños, el nombre de su trineo. Esta gente podía pensar en la importancia de las pequeñas cosas, siempre que no dieran pábulo a un rumor que en esos momentos se extendía. «Rosebud, así llamaba William Randolph Hearst al clítoris de su amante».

Bueno, aun así se reafirmarían. ¿O acaso no es dar importancia a algo tan pequeñito?

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11 Comentarios en “CIUDADANO KANE: seguramente, la mejor película del mundo.”

  1. Ivan_Ilitch Says:

    Si no la mejor, una de las mejores, sin duda. Y Rosebud es el mejor y más famoso ‘Macguffin’ de la Historia, ningún otro film tiene un leitmotiv más ambiguo y a la vez más inquietante y profundo.

    Gran artículo, por cierto. Desconocía la rumorología del clítoris…


  2. Javi_LR Says:

    No me canso de verla. Como una letanía, anualmente vuelvo a revisarla, salvo un año en que cogí empacho de Welles. Hablar de “mejor” es ciertamente difícil, pero, desde luego, es la que más he disfrutado.


  3. Ivan_Ilitch Says:

    Ah, no, hay una “j” homicida que amenaza con acabar conmigo, sí, ahí viene, me estrangula, ajjjjjjjh…


  4. Javi_LR Says:

    ¡Ja, ja, ja…! Qué patán. Bueno, como tengo super-poderes corrijo.


  5. Ivan_Ilitch Says:

    Maldito Megahombre tramposo… que sepas que Vox Vixen acecha.


  6. Javi_LR Says:

    Me estás dando ideas. ¿Qué pasaría si Vox Vixen tuviera el poder? Daría… hasta una uña por comprobarlo.


  7. Ivan_Ilitch Says:

    Vox Vixen siempre tendrá el poder… ¡El poder de la razón!

    (mensaje dicho mirando solemnemente al cielo con una mano sobre el corazón, una lágrima tímida y trémula comenzando a asomar por mi párpado izquierdo)


  8. Javi_LR Says:

    Creo que deberíamos reclutarle. Va más con nosotros de lo que te puedas imaginar.


  9. Ivan_Ilitch Says:

    ¡Pero Vox Vixen es enemigo declarado del Ejército de Anacronautas Aristarcos de Madrizzzzzzz! Y para largo que va la cosa, que mire qué cosas me llegan a hacer los malditos (hoy mismo)…

    http://www.abogados.es/microrrelatos/historico2.asp?mes=2&ano=2010

    ¿¿¿¡Pero qué puta mierda es esa!??? ¿La Terremoto y sus Panteras? ¿Igualito que el de Massiel? Arrrrrrrgh…

    Lo dicho, que Vox Vixen se mantiene fiel a sí mismo. Lo único, tal vez en algún crossover raruno…


  10. Javi_LR Says:

    Bueno, ten en cuenta que el ganador ha tocado la fibra más sensible de los abogados. Un crack de la empatía.

    Además, yo perdería un mito si te reconociesen los jurados y tú perderías cualidades.


  11. Ivan_Ilitch Says:

    Sí, probalemente tengas razón y no supe tocarles la fibrilla sarasa. Mecagüensots…

    Y lo de que perderías un mito… a ver si te crees que yo quiero ser un “escritor maldito” o algo así. No hijo no. ¡Yo quiero ser un “escritor forrado”! Ahí sí…


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