LEONARDO, EL HOMBRE DE VITRUVIO Y LA MONA LISA
24 Sep 2009, por Joaquin Gonzalez Alvarez Arte 5 Comentarios | 2,495 views
Dos de las obras más conocidas del pintor renacentista italiano Leonardo Da Vinci son sin dudas El Hombre de Vitruvio y la conocida como la Mona Lisa. El Hombre de Vitruvio es esa imagen de un hombre con los brazos extendidos y las piernas separadas que tantas veces hemos visto.
Leonardo llamó Studio a ese cuadro que se conserva en la Real Academia de Venecia, en el que se simboliza al hombre como medida de todas las cosas, idea clave del pensamiento renacentista.
La figura del hombre aparece inscrita en un cuadrado y éste en un círculo. Las proporciones entre las medidas anatómicas tenidas en cuenta por el pintor, siguen los cánones geométricos del arquitecto Marco Vitruvio Polión, el cual se cree vivió en el siglo I antes de Cristo. Se supone que las medidas del personaje representado en el cuadro, corresponden según los cánones al hombre perfectamente formado por lo que su figura puede ser inscrita a la vez en un círculo, que simboliza lo divino y en un cuadrado que representa lo humano.
El lado del cuadrado que es a la vez la altura del hombre, y el radio del círculo, distancia entre el ombligo y la punta de los dedos de la mano, guardan entre si la llamada Divina Proporción o Relación Áurea, considerada como estéticamente perfecta por gran parte de quienes se relacionan con las artes plásticas según creencia muy difundida..
Se dice también que cumplen la Relación Áurea, la distancia de la parte mas alta del cuerpo al ombligo y la de éste a la planta de los pies. En sus obras Leonardo Da Vinci utiliza la Divina Proporción no solo en los cuerpos y los rostros sino también en el trazado del rectángulo en que enmarca sus pinturas
Al menor de los dos segmentos relacionados por la Divina Proporción, se le llama Segmento Áureo del segmento mayor. El Segmento Áureo es la media proporcional entre el segmento mayor y la diferencia entre ambos segmentos. Si dividimos la longitud del segmento mayor entre la del segmento Áureo obtendremos como resultado 1,621, aproximadamente, valor que se representa por la letra griega φ (phi) en honor al escultor griego Fidias.
En la Mona Lisa, también se advierte el uso por Leonardo de la Divina Proporción. Puede comprobarse no sólo en el original , si no tambíén en una fotografía del mismo. que la relación entre la longitud del eje mayor del óvalo de la cara y la distancia tomada desde el nivel de las cejas hasta el final del mentón, es igual con bastante aproximación a φ, valor de la Divina Proporción. La altura y la base del rectángulo que enmarca la figura también guardan la Divina Proporción o Proporción Dorada como también se le conoce.
Además de su conocida genialidad en las artes plásticas, Leonardo Da Vinci representa el máximo exponente del sabio renacentista, al mostrar su excelencia en el conocimiento de lo mas avanzado de la ciencia de su época, en las ciencias naturales y exactas, en la ingeniería y en la medicina. Por citar la que mas ha trascendido en la ciencia actual, me referiré a la llamada Ecuación de Continuidad de la Hidráulica. Según ésta, la velocidad con que fluye un líquido o un gas por una tubería conductora es inversamente proporcional a la sección de la tubería. Esa ecuación de Da Vinci es además la precursora de una más general: la Ecuación de Bernoulli que tan presente deben tener los ingenieros que proyectan acueductos y conductoras, para escoger el material y las dimensiones más convenientes. Del dominio de varias disciplinas por Leonardo, no debe sacarse como conclusión que es posible formar sistemáticamente profesionales capaces de manejar varias ramas de la ciencia y de la técnica a la vez eficientemente. Talentos semejantes al de Da Vinci no registra muchos la Historia de la Humanidad, además los conocimientos que hoy se tienen no son los del Renacimiento, son enormemente mas y mas complejos. Para colocarnos al nivel intelectual medio que requiere el ser humano de nuestros tiempos necesitamos alcanzar una cultura que abarque tanto lo humanístico como lo científico, además de preparar especialistas en las ramas del saber imprescindibles que nos permita disfrutar sanos de cuerpo, mente y espíritu de lo esencial y asequible que la sabiduría de portentos como Leonardo, legó a la Humanidad.
Tags: Arte, Divina Proporción, Ecuación de Continuidad de la Hidráulica, Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci, Mona Lisa, Relación Áurea












24 Septiembre 2009 a las 7:11 pm
Interesantísimo artículo, don Joaquín, como de costumbre. La letra φ, qué hermoso vocabulario el griego.
25 Septiembre 2009 a las 11:15 am
Estupendo artículo de Joaquín González que me hace no sentirme tan solo en la (casi) idolatría hacia la figura de Leonardo da Vinci. Enhorabuena, de veras.
Es verdad que todo el mundo tiene constancia de lo genio que fue el inclasificlable vinciano, pero sin concretar, dando por supuesto una entelequia colectiva pero no plasmada en hechos concretos, en acciones precisas reflejadas en sus obras que denotan una inteligencia absolutamente excepcional.
Estuve muchos años estudiando la figura del Uomo para poder escribir, con un mínimo de rigor, mi novela “La invencible sonrisa de Leonardo” sita en http://www.leoinvencible.com
25 Septiembre 2009 a las 7:09 pm
Honrado y agradecido por comentarios de Javi y Ramón Galí, accederé a dirección que me indica.
3 Octubre 2009 a las 8:00 pm
Muy bueno, Don Joaquin, muy buen artículo. Se me había despistado porque esta seccción apenas tenía movimiento hasta hace poco…ahora me toca revisar todas las secciones, caray!
Otro cuadro muy famoso donde se supne guiado por la divina proporción o sección áurea, es El nacimiento de Venus, de Boticelli, así como La Primavera, también del mismo autor.
4 Octubre 2009 a las 3:32 pm
Gracias, Ariodante, estudiaré las pinturas que me dice. Me alegra su ocupación. de ahora.